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Fecha: 14-Nov-17 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Una noche cualquiera.

Beatriz
Accesos: 9.969
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 10 min. ]
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Como una noche de bar puede acabar en otra cosa completamente diferente. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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En Madrid es frecuente que cuando hace frio el único plan que se te ocurra es salir a un bar a tomarte unas cervezas, y si siempre frecuentas el mismo local es normal que acabes conociendo a la gente que también suele ir allí.

Hace un par de semanas empezó a venir un chico al que nunca le había visto por el bar, moreno, alto, musculoso, unos preciosos ojos verdes manzana, y un olor a sexo que tiraba de espaldas.

Los primeros días no pasábamos de unas miradas evaluando al otro (cosa que a mí me ponía mucho, ya que tenía una mirada dura) y yo disimuladamente le hacía gestos cariñosos a los que me respondía con una picara sonrisa que me volvía loca.

El sábado posterior a que le hubiera visto en el bar, estaba como siempre pidiendo un par de cervezas, cuando de repente escuché una voz que me hizo poner los pelos como escarpias

-          Oye Julio, cóbrame a mí las cervezas de la señorita, no se debe dejar que una chica tan guapa pague las copas.

-          Jajajaja, muchas gracias, pero puedo pagarme yo solita las cervezas, no es necesario que me pagues nada. – le dije con un tono jovial, aunque borde, ya que no me gusta que me inviten a las copas-.

 

Se quedó extrañado cuando cogí las cervezas y me fui hacia mi mesa, y a mitad de camino me agarró con suavidad el brazo derecho y me dijo

 

-          Oye, perdóname, es que quería hablar contigo y no sabía cómo hacerlo, espero que no te hayas enfadado, ¿Qué puedo hacer para enmendar mi error?

 

Me quedé alucinada, no me esperaba que un chico con esa pinta me viniese a pedir perdón en la vida.

 

-          No pasa nada, pero que sepas que hay mejores formas de hablar conmigo, sobre todo un chico tan guapo como tú – Dije coquetamente mientras le guiñaba el ojo y seguía con mi camino, se quedó pasmado sin saber qué hacer.

Al cabo de rato y como siempre, me tocó a mí volver a pedir las cervezas, y ya de paso ver de nuevo al chico que me había llamado tanto la atención, y cuando me estaba acercando a la barra, vi al chico por detrás y me senté a su lado

 

-          Julio, ponme dos cervezas, que creo que antes he sido muy borde con nuestro amigo-

Inmediatamente mi barman favorito nos puso dos cervezas encima de la barra

-          Bueno, y tú que, ¿Cómo te llamas chico desconocido? -

Me sonrió y me dijo:

-Alejandro ¿y tú chica borde?

-jajajaja yo soy Beatriz (por motivos de seguridad no pondré mi verdadero nombre), y no soy tan borde como piensas, es solo que desconfío de los chicos guapos con pinta de malos-

- ¿tengo pinta de que quiera hacerte algo malo? - me dijo

- puede que sí, puede que no, nunca se sabe, aunque depende de las cosas malas que me quieras hacer-

Seguimos la charla durante un buen rato, conociéndonos un poco, estaba estudiando la carrera en Madrid, vivía solo y no, no tenía novia.

Cuando ya llevábamos alguna que otra cerveza de más, me puso la mano en la pierna y empezó a subir

-          Jajajaja el que decía que no me iba a hacer cosas malas- le solté riéndome mucho a causa del alcohol.

-          Llevo desde el primer día que llegué al bar fijándome en ti, eres una chica preciosa y tengo unas ganas de reventarte que no te haces a la idea-

No sé cómo lo hizo que consiguió encenderme en menos de diez segundos con es simple frase

-          Vivo cerca de aquí por si te apetece- me dijo

-          ¿crees que soy de aquellas que se van a la cama en la primera cita? -

-          Esto no cuenta como una cita, creo, así que no te vendrías conmigo en la primera cita, si no en nuestra primera no cita-

Entre las cervezas, que yo estaba caliente, y que llevaba más de dos meses sin ver una polla, estaba chorreando.

-          Venga, enséñame tú magnifico apartamento de soltero-

Los siguientes 0mminutos estuvimos dando vueltas por Madrid hasta llegar a su casa, en pleno centro.

Mientras subíamos el ascensor me cogió de la cintura y me acercó a él, y con una dulzura que no me esperaba, me beso apasionadamente, mientras iba bajando la mano despacio hacia mi culo.

Enganché los brazos alrededor de su cuello y le clavé las uñas, a lo que soltó un gemido de dolor, que no hizo si no ponerme más todavía.

Llegamos a su casa y antes de que cerrara la puerta ya estábamos recorriendo el cuerpo del otro con las manos hambrientas.

Me dio la vuelta y me puso contra la pared respirando agitadamente en mi nuca, haciendo que deseara que me metiera mano.

Se pego a mí y noté su enorme bulto, me cogió del pelo y me dijo

-Creo que a la niña le gusta que le den duro ¿no? -

Me hecho para atrás permitiendo meter la mano y desabrocharme los pantalones mientras los bajaba iba mordiéndome el lóbulo de la oreja.

No podía más, todavía no me había tocado y ya estaba a punto de correrme.

Me cogió en brazos dado que no podía moverme y me llevó a la habitación, donde mi tiro en la cama y se puso encima mío, me empezó a besar y poco a poco me quitaba la camiseta dejando ver mi sujetador negro de encaje y me liberaba de los pantalones.

Fue bajando poco a poco dándome besos desde el cuello, pasando por la tripa hasta llegar a mi vagina que le pegó un lametón que hizo que se me encogieran las tripas y soltara un gemido.

-joder para, para, que vas a hacer que termine sin haber disfrutado antes de ti-

Le hice incorporarse y me puse de rodillas, y lentamente mientras le miraba a los ojos me iba metiendo su enorme miembro en la boca, notando como llenaba mi garganta hasta lo más profundo, sin dejarme hueco para respirar o tragar, pero la verdad es que me gustaba que no me cupiese en la boca, su sabor salado, pocas veces había tenido una polla de tal tamaño en mis manos.

Poco a poco y haciendo esfuerzos se me fue amoldando la garganta hasta que casi podía tragármela entera sin arcadas, cuando me la metía entera podía notar como se tensaba todo su cuerpo y soltaba un pequeño gemido, empecé a aumentarla velocidad, y cuando notaba que se agrandaba su miembro, y que me cogía fuertemente de la cabeza bajaba el ritmo

-Madre mía, pero donde coño has aprendido a comerla así, es que me vas a volver loco-

Sonriendo, me levante y le di un largo beso con lengua, para que disfrutara de que mi boca supiese a él.

me tumbé en la cama para descansar del esfuerzo que había estado haciendo, pero no me dejo tiempo ni para que me acomodara, porque inmediatamente estaba el encima mío metiendo un dedo dentro de mí, lo cual, no note mucho, pero ya al segundo dedo recordé como se hacían estas cosas,  volviendo a la posición del autobús, me agarre a su cuello mientras no podía dejar de agarrotar las manos y clavarle las uñas por el placer que me estaba dando.

De repente me giro dejándome de tumbada de espaldas a él y me la fue metiendo lentamente, sentía que me llenaba, que se acomodaba perfectamente a mi espacio y a mi

-          Joder, métemela entera que no aguanto más-

Riéndose me dijo

-          Tranquila fiera, que todavía queda mucha noche por delante-

A pesar de eso, me la metió de un golpe, cosa que hizo que soltara todo el aire que tenía dentro.

Me cogido cuello haciendo inmediatamente que me corriera en forma de catarata, me la siguió metiendo hasta que me cambie de postura a 4 patas

-          Hazme tuya, esta noche puedes hacer conmigo lo que quieras-

-          Vaya vaya señorita, y parecía una niña buena cuando te vi en el bar, que suerte haberme equivocado-

Después de eso, me cogió del pelo y con cuatro movimientos rápidos se empezó a correr sacando su polla y dejándolo todo perdido.


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© Beatriz

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