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Fecha: 08-Feb-18 « Anterior | Siguiente » en Autosatisfacción

Dra. Julia Llegando al orgasmo con mis lectores

julygarciasexy
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Después de un bloqueo sexual, los comentarios de mis lectores despertaron de nuevo mi deseo al máximo Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Con todo mi trabajo diario y los problemas que últimamente he tenido con mi hijo y mi sobrino, no me había dado un tiempo que fuera solamente para mí. No había tenido intimidad con ninguno de los dos y mucho menos con algún hombre extraño a mi casa. Mi cuerpo estaba hambriento de placer y deseo pero por el momento no podía satisfacerlo. Escribir mis experiencias era la única manera en la que podía distraer un poco mi mente. La verdad disfruto mucho el masturbarme pero después de hacerlo tantas veces como yo y no sentir la carne viva y joven de un hombre dentro de mí se volvía algo tedioso y poco motivador. El mismo dildo de siempre, provocaba los mismos orgasmos vacíos y sin júbilo. El interior de mi cuerpo deseaba sentir algo nuevo, algo que lo hiciera estremecerse de pasión, algo impactante.

Normalmente no soy de ver mucho porno. En la rara ocasión en la que suelo hacerlo siempre hago la misma búsqueda, negros con penes grandes y mujeres latinas. Me identifico mucho con el género y la verdad disfruto mucho imaginar el ser follada por esos hombres. Mis experiencias pasadas con ellos, a pesar de no ser del todo agradables me dejaron marcada con el placer que un pene grande y negro podía detonar en el interior de una vagina. Un placer que solo las mujeres que lo han probado pueden conocer, un orgasmo salvaje y frenético regularmente es regalado por aquellos miembros bestiales.

Puse mi página favorita y comencé a masturbarme. Esta ocasión ni siquiera mi porno preferido con mi actor favorito me motivaba. La pasión en mi desaparecía poco a poco y honestamente me estaba comenzando a desesperar. Me rendí y me puse la ropa de nuevo. No sabía qué hacer para poder llenarme de excitación y tuve la idea de preguntarle a mi amiga Lucy. Ella es alguien muy cercana a mí. Es madre soltera y es una persona muy divertida aparte de ser mi comadre. En México, la comadre es cuando bautizas o eres madrina de algo de la otra persona, primera comunión, matrimonio, confirmación, etc. Lucy respondió el teléfono y me dijo:

-¿Qué onda amiga?

-Nada, nada, amiga, aquí bien aburrida.

-¿Por qué, no quieres salir a algún lado en la noche a bailar?

-Nombre, es que tengo un problemilla femenino.

-¿Pues qué te pasa mujer?

-Es que traigo bastantes ganas de tener sexo pero no tengo con quien

-Hay amiga, pues por eso te digo que nos vallamos por ahí, salimos a algún antro lleno de chavos y nos llevamos a algunos como lo hicimos hace un mes, cuando nos llevamos a esos dos chiquititos muy guapos y jovencitos.

-Hay amiga, no sé, ¿qué tal si nos tocan inexpertos?

-Pues podemos seguir buscando, tú no tienes que darle cuentas a nadie y yo tampoco, somos mujeres solteras y libres como el viento amiga.

-Tienes razón amiga, ¿te parece si salimos el viernes?

-Claro, ¿a qué bar te gustaría ir?

-Ese, donde fuimos la última vez, donde nos encontramos con esos dos chavitos de universidad.

-Huy, bueno, ese día me toco uno muy enérgico, tal vez me pueda encontrar con uno igual o mejor.

-Pues ya dijiste eh, no te vayas a echar para atrás después amiga.

-No te preocupes, esta semana vamos y me desahogo por fin de una buena vez.

Colgué el teléfono con Lucy y me fui a dormir porque me dolía un poco la cabeza. Por la abstinencia de sexo ni siquiera podía dormir bien. Había llegado el día jueves y mi vagina estaba tan empapada que con cualquier rose de mis manos o inclusive de mi ropa interior ajustada hacia que mi cuerpo temblara. Jamás había pasado tanto tiempo sin tener sexo en toda mi vida, solamente cuando había pasado por la abstinencia después de mi embarazo. No quiero masturbarme, solo encendería más mi pasión y sería incapaz de poder satisfacerme por completo, mi apetito sexual era voraz en ese momento. Mi hijo se había ido unos días con su padre y mi sobrino se fue a torreón para un torneo de futbol americano desde el miércoles. Trate de mantenerme firme pero mi cuerpo no resistía mas. Fui por mi computadora para ver algo de porno y tratar de calmar esta marea tan violenta que golpeaba en el malecón de mi abstinencia que se había hecho insuficiente para detenerla y se había comenzado a desmoronar poco a poco. Cuando encendí el ordenador note algo que me excito mucho. Tenía correos y comentario en mi blog, cientos de ellos que hablaban de mí. Algunos eran muy sucios y pervertidos y otros eran de admiración y muy cordiales.

Me excito el saber que miles de hombres pensaban en mí como mujer. Que me deseaban desesperadamente y me impacto las cosas que querían hacerme. Algunos decían que querían chuparme toda, que deseaban comerme el ano hasta sacarme la mierda, cosas muy pervertidas y sucias pero por alguna extraña razón me gustaba. El morbo sin ningún tipo de tabú y restricción de mis lectores había hecho que mis pezones se pusieran duros. Estaba encontrando en sus palabras sucias y degeneradas así como las sutiles y amables un placer inmenso. Ni siquiera la pornografía me podía otorgar ese nivel de excitación. Gentilmente fui tocando mi pecho sobre mi blusa blanca abotonada y acaricie mis pezones por encima de ella. Mis dedos estaban tan cerca y tan lejos de ellos. Los separaba una barrera de algodón entre mi camisa y mi ropa interior. Lentamente me comencé a desabrochar la blusa. Botón por botón me desvestía sensualmente, como si lo hiciera para alguien más, como si otro hombre me estuviera viendo. Lo hacía pensando en mis lectores, en todos esos hombres y en su deseo. Mi piel estaba erizada en su totalidad y cada roce de mi mano provocaba un estremecimiento nuevo y placentero. Toque dulcemente con mi mano el borde de mi aureola y mi pezón reaccionó poniéndose aún más duro. Mordí mi labio inferior disfrutando cada segundo del roce de mi mano, imaginaba que era la mano de miles de hombres diferentes. Cada uno con una manera distinta de acariciar mi pecho. Moje mis dedos con mi saliva chupándolos y  pensando que eran sus penes. Distintos tamaños y formas venían a mi mente mientras cerraba mis ojos. Y probaba con mi boca su dulce sabor. Seguía leyendo sus comentarios mientras acariciaba de nuevo mi aureola. Con una mano bajaba el renglón y leía cada uno de ellos. “Quiero cogerte como a una perra” –leí en uno de los comentarios-. Mis pezones pedían a gritos ser succionados por alguien. Debido a la falta de compañía en mi habitación tuve que hacerlo yo. Tome con firmeza mi gran y redondo seno por debajo y lo lleve a mi boca. Al besarlo, de nuevo imagine la boca de alguien más. Dientes distintos mordiéndolos y succionándolos dulcemente. No podía creer el placer que provocaba el sentirme deseada por tantos hombres. Chupen mis senos todos <>. Una corriente me sorprendió y mi vagina dejo salir un orgasmo que mojo mi cama. Era tan intenso y mi vagina había quedado tan sensible que aún no comprendía como había pasado. Había eyaculado solo por pensar en ellos y succionar mis pezones. No había tocado mi vagina ni una sola vez, pero la sentía tan sensible como si hubiera cogido con un hombre por una hora. No podía parar, estaba muy sensible pero el placer que había despertado en mi era frenético y salvaje. Seguí leyendo comentarios y esta vez decidí darle placer a mi húmeda y ansiosa vagina. Me gustaría ver que te metas el puño perra –decía otro comentario-. No podía creer las cosas tan sucias que escribían algunos incluso me mandaban fotos suyas. Un chico de dieciocho años había mandado su foto desnuda y la use para motivarme. Tenía el nombre de su correo sostenido en un papelito y estaba por completo desnudo. Es para ti chiquita me masturbo con tus relatos todos los días, soy un gran admirador, escribió. Su pene era grande para su edad y muy venoso como a mí me gustaban. Tenía un cuerpo muy delgado y muy poco vello en él. Me imagine con el de rodillas frente  a su lindo pene y chupándolo con pasión y un poco de agresividad como es mi estilo. Chupaba mis dedos mientras lo hacía y mi vagina se humedecía aún más. El rio en ella estaba a punto de desbordarse de nuevo y yo quería que eso pasara. Quise satisfacer a él otro hombre que me había aconsejado sexualmente y decidí penetrarme con mi puño. La verdad no lo hacía muy seguido y eso me tenía algo nerviosa. Mientras veía la foto de aquel joven tome un poco de lubricante y lo unte en mi puño entero. Después de sentir el frio gel en mi mano lo puse en dirección a mi vagina. Sin ningún tipo de tabú ni restricción lo metí gritando de placer mientras entraba en mí. ¡Haaay!-grité con fuerza y erotismo-. Mi puño se deslizo libremente por mi vagina hasta el fondo. Toda mi mano había desaparecido y solo podía ver mi brazo saliendo de mi vagina. Comencé a penetrarme duro sintiendo la fuerza y el grosor de mi puño estirar y abrir intensamente mi vagina. El dolor y el placer se mezclaban provocando una sensación que no se puede describir con palabras. Mi puño parecía tener vida y voluntad propia. Salía y entraba instintivamente con violencia y mucha agresividad. Mi vagina lo recibía abrazándolo fuerte, como cuando una mujer abraza a su hombre deseando que nunca se fuera. El tiempo volaba pero para mí era como si solo hubieran pasado algunos segundos. Mi aliento salía de mi boca agitado y escaso. No podía con tanto placer y con mi mano libre frotaba mi clítoris. Quería desahogarme tanto que no me importaba el dolor. Tómenme todos ustedes <>. Cada penetración, cada caricia me hacía sentir en un terremoto de tanto estremecerme. Sentí como la presa en mi vagina se rompió y dejo salir un torrente de agua inmenso e imparable acompañada de un grito de placer. ¡Dios mío! –gritaba en repetidas ocasiones mientras me frotaba con violencia el clítoris y dejaba salir aquellos chorros de eyaculación atrapados en mi vagina. Mi cama se mojó por completo y mis ojos estaban volteados en blanco. Mi lengua estaba afuera de mi boca babeando y mi cuerpo temblaba sin poder controlarse. Era la imagen mas obscena y excitante que cualquier pudiera ver. El cuerpo de una mujer presa de un orgasmo que ni ella misma podía o quería dominar. La imagen de una mujer deseada. Cuando pude recuperarme me duche. Acariciaba mi cuerpo dulcemente porque aún estaba muy sensible y delicado. Me vestí y descanse un rato durmiendo desnuda.Al siguiente día me puse algo muy coqueto. El vestido amarillo que tenía y que mostraba mi mejor escote y fui a bailar a un bar de salsa con mi amiga. Había cambiado de opinión quería a un hombre y no a un muchachito para que pudiera satisfacerme. Mi sorpresa era que había una fiesta y el bar estaba lleno de chicos universitarios. Continuara…


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