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Fecha: 13-Feb-18 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

El viaje de Maria

Mariainsumisa
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Tiempo estimado de lectura: [ 9 min. ]
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María y Carlos deciden darse unas vacaciones de pareja. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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No atravesábamos el mejor momento como pareja, por eso decidimos darnos un tiempo para pensar y ver la cosas desde la distancia. Acordamos pasar las vacaciones cada uno por su lado. Carlos, mi pareja decidió irse con unos amigos a Centroeuropa. Le gustaba recorrer sitios y conocer su historia. Le venía bien, lo usaba en sus relatos.

Mis amigas al enterarse que iba sola de vacaciones, me plantearon irme con ellas a un crucero para singles, Sara, se acababa de divorciar y quería olvidar. Olga y Clara, dos solteras con ganas de marcha se apuntaron. Pero no me apetecía, quería algo más tranquilo, así que rechace su oferta y busque otra alternativa.

Encontré un pequeño hotel rural en los Pirineos, una zona tranquila, donde podría desconectar. Preparé el equipaje, con ropa cómoda, pero no sé porque metí en la maleta un vestido negro y unas sandalias de tacón, con la que Carlos siempre me decía que estaba muy sexy. Puede que fuera para tenerle en mi mente. Tras ocho horas de viaje llegué a mi destino.

El hotel, una antigua casa reformada, me pareció acogedor, estaba regentado por un matrimonio de unos 60 años, que se mostraron muy amables. Juana y Paco, que así se llamaban, me dijeron que no había muchos huéspedes, ya que la gente prefiere los nuevos hoteles, con wifi y piscina. Me reí con su comentario y me instale en mi habitación. A pesar de estar cansada del viaje, decidí dar un paseo. Había varias rutas señalizadas, y aun quedaban unas horas de sol. Camine por un sendero, el paisaje era fascinante. El cielo raso, sin nubes y un sol esplendido, me motivaron a seguir caminando, hasta llegar a un claro, donde solo reinaba el silencio.

Me senté sobre una zona de hierba rasa, y protegida con árboles que me resguardaban del sol. No sé si fue el cansancio o la relajación, pero me quedé dormida. No sé cuánto tiempo pasó, pero hacía tiempo que no conciliaba el sueño de aquella manera, hasta que noté algo que tocaba mi pelo. Al abrir los ojos me encontré un imponente caballo negro, que me miraba curioso, al mismo tiempo que escuchaba en la lejanía:

   -Tranquila, es inofensivo, puede ponerse de pie.

Me levante con prudencia, al mismo tiempo que el caballo perdía la el interés  por mí, y masticaba hierba.

   -A pesar de su aspecto, Thor, es como un cachorro, escuche a mi espalda.

Me giré, y me encontré con unos ojos verdes, enmarcados en un rostro bronceado, y una boca que enmarcaba una sonrisa. No muy alto, pero un cuerpo atlético y un pelo canoso, que hasta el mismo Richard Guere, parecería Cuasimodo a su lado. Que buenorro, pensé.

   -No pasa nada, dije tímidamente. Es que no estoy muy familiarizada con los caballos.

Thor, se acerco de nuevo y olisqueo de nuevo mi pelo.

   -Le gusta usted, cada vez que la vea, hará lo mismo.

Acaricie al caballo, ahora sin miedo, mientras notaba que esos ojos verdes, me escudriñaban.

   -Bueno, tengo que irme, si no , no llegaré al hotel.

   -¿Donde está usted alojada?, - pregunto con una voz que me pareció de lo más sensual-.

   -En el hotel Bella Vista – le respondí mientras me acariciaba mi pelo.

   -La llevo, pero tiene que subir al caballo, si no le importa.

   -No hace falta, de verdad.

   -No tenga miedo, vamos suba. Además así veo a mis tíos, Juana y Paco.

Asentí, y me ayudo a subir al caballo.

  -Por cierto, no me he presentado, me llamo Marc.

   -Yo María, contesté.

De nuevo esa sonrisa, tan sensual. Este tío te pone, me dijo mi parte visceral. Déjate de gilipolleces, has venido a reflexionar, contestó la parte racional.

Como podía me sujetaba al pelo del animal, hasta que al comenzar a galopar, de forma instintiva me agarré a Marc. Le cogí por la cintura, como un koala se agarra a un árbol.

Al llegar al hotel, estaba tan agarrotada, del miedo que pasé que no podía ni caminar. Marc, lo notó y volvió a sonreir.Uffff, madre mía, estaba como una adolescente, ante su amor platónico.

Espabila, dijo mi parte racional.Dejala que disfrute, contesto la visceral. El duelo acabó al escuchar la voz de Juana

   -Hijo, que alegría verte, y abrazo a su sobrino como una osa a sus oseznos.

   -Hola tía, que tal todo, contestó Marc.

   -Bien, tío Paco, está en la cocina haciendo la cena, para los huéspedes. Te quedaras a cenar, verdad.

   -Si tía, me quedo, dándola un beso en la frente.

Me pareció un gesto tan tierno, viniendo de ese adonis, que me quedé embobada mirando.

   -María, quiere cenar con mis tíos y conmigo? -me preguntó mientras clavaba sus ojos en mis pechos.

   -Déjala muchacho, contesto su tía, es una clienta. Como va a cenar en la cocina.

   -Si,si, yo encantada, tan solo si me permiten que me cambie de ropa para la cena.

Asintieron, con una afable sonrisa. Subí a mi habitación, y como si estuviera preparándome para una primera cita, me cambie, me puse el vestido y las sandalias. Había hecho bien en meterlo en la maleta. Quería que Marc, me viera tan sexy como me veía Carlos

Me maquille ligeramente, y me eche unas gotas de Dolce y Gabana.Me miré en el espejo, y me guste. Visce y Raci, que asi empecé a llamar a mi parte, racional y visceral, querían de nuevo empezar a retarse en duelo, pero ahora solo era Maria, la que llevaba el timón.

Bajé hasta la cocina, y entré, saludando con un hola.

Los tres se volvieron y Juana me dijo: Pero chiquilla, que guapa, si pareces una artista, del Hollywood ese, a que si pregunto a su marido y sobrino.

   -Si fuera zagal, te llevaría al baile, contestó Paco.

Me reí con su comentario, mientras me sentaba al lado de Marc. Me miró, y asintió con la cabeza.

Fue una cena muy agradable. Me ofrecí a ayudar a Juana a recoger

   -Nada de eso, ya lo recogemos nosotros. Sentaros en el porche que hace muy buena noche.

Marc abrió la puerta y salimos. Era una noche estrellada. Hacia fresco y tirite ligeramente. Marc se quito su chaleco, y me lo echo sobre los hombros

   -Gracias, le dije, mientras me miraba. -Por favor, como me pone pensé-.

   -Si quiere mañana.

No pudo continuar, tres huéspedes, una pareja y un chico que estaban alojados en el hotel, y que había conocido, cuando llegue, salieron al porche

   -Maria, estas aquí, te estábamos buscando. , dijo Nerea, mañana vamos a ir de excursión a recorrer la zona. ¿Quieres venirte?.

   - Anda vente, dijo Mauricio, el amigo de Pedro, la pareja de Nerea.

Me pareció que Marc, enmarcaba las cejas, y ponía cara de poker, pero como no habia mucha luz, supuse que era mi imaginación

   -Gracias pero creo que no, quiero descansar.

   -Vale, pero si te animas, a las nueve en el porche, contestó Nerea.

   -Marc, disculpa, que quería decirme, - pregunté sonriendo-.

   -Nada,- respondió con tono seco-.

   -Algo de si quiere mañana  me estaba diciendo, -insistí de nuevo-, no voy a ir con ellos, respondí – me quede con cara de poker como diciendo lo quieres más claro-.

De nuevo mi imaginación o no, me hizo ver que su cara se relajaba y dijo:

   -Si le apetece, que le enseñe la zona, pero si quiere descansar lo entenderé

   -Por supuesto que quiero, pero a cambio de algo,  tutéame – y sonreí maliciosamente-.

Soltó una carcajada, y contesto:  De acuerdo Maria, mañana a las ocho te recojo. Con ropa cómoda, porque con esa ropa estas muy guapa pero no es lo ideal para mañana.

Se fue hacia Thor, y me quede mirándole,

   -Marc, tu chaleco, - le grite-.

   - Mañana me lo das, cuidalo con mucho cariño. – respondió con voz de adolescente-.

Me fui a la cama, excitada, me tumbé en la cama agarrada a su chaleco, que olía a él, imaginado que era el al que abrazaba me quede dormida.

A la mañana siguiente, me duche y me puse unos vaqueros y una camiseta anudada al cuello, que resaltaba mi pecho. Un poco de rímel y brillo en los labios. Cogí mi mochila y una chaqueta. Baje a la cocina y ahí estaba, Uauuu, en vaqueros y camisa: Dios, me hubiera tirado encima de el  como una gata en celo.

   -Tomad hijos, unas viandas para luego, dijo Juana, cuídala hijo y disfrutad.

   - Por supuesto tía, contesto el mirándome.

Nos montamos en su todo terreno, y recorrimos km, viendo zonas alucinantes, montañas y lagos que parecían de cuento.

Hablamos de todo un poco, a su lado el tiempo volaba, y desee que se parara, que el mundo de detuviera y bajarnos de el , él y yo, en ningún momento pensé en Carlos, no existía. Visce y Raci, habían pasado a mejor vida. Quería disfrutar el momento.

   -Y aquí mi humilde morada, me dijo, cuando llegábamos a una bonita casa de campo.

   -Qué bonita, me encanta, le contesté

  -Te gusta?, me pregunto

Asentí, con la cabeza, mientras, recorría un jardín inmenso con una piscina de agua cristalina. Que incitaba a meterse en ella.

   -Te apetece un baño?, me pregunto.

   -La verdad que sería buena idea, pero no he traido bañador.

   -Acaso hace falta, me contestó, en un tono sensual.

Con la cabeza, dije no, y de la mano me llevo hasta la piscina. Me fue quitando la ropa suavemente, y por las escaleras de la piscina conmigo en brazos nos metimos en la piscina

   -Pero Marc, tu ropa, le dije.

   -No pasa nada, y se la fue quitando.

En el agua, me atrajo hacia él, y empezó a acariciarme. Cada vez estaba más excitada. Noté que el también lo estaba.

-Ven, y cogiéndome de la mano, y los dos tal como habíamos venido al mundo, entramos en su casa y fuimos al dormitorio. Con delicadeza, me tumbo sobre la cama y empezó a recorrer con su lengua cada pliegue de mi piel. Yo también quería que el disfrutara, asi que saque mis armas de cat woman y con mis uñas le empecé a acariciarle, hasta bajar a su polla, y empecé a besarla y acariciarla. Le notaba excitado.

   -María, -decía una vez y otra-  me propuse que no olvidara a María, aunque fuera un solo encuentro entre los dos.

   -Se puso el condón y introduje su miembro en mi vagina. Primero a ritmo lento y luego aumentando la frecuencia, alcance el orgasmo y a continuación el.

Tumbados abrazados, ninguno quería hablar para no romper el encanto de ese momento.

   -Marc, solo estaré una semana, luego continuare con mi vida.

   -Lo sé, contesto, pero hagamos de esta semana algo inolvidable para nosotros.

Y nos fundimos en un beso, mientras Visce, me susurraba:

   -La vida a veces cambia……..


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