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Fecha: 13-Mar-18 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

Mi mejor amiga 4

Lisa
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Tiempo estimado de lectura: [ 16 min. ]
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Simples palabras: Mi mayor fantasía hecha realidad. Pero, será esto algo positivo? Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Me levanté al día siguiente de muy buen humor. Me sentía animada y con mucha energía a lo que decidí ir al gimnasio para empezar el día de una manera saludable.

Mi día en el trabajo pasaba rápidamente y de vez en cuando intercambiaba algunos mensajes con Pamela, sin embargo era difícil ya que ambas estábamos bastante ocupadas. Al final del día le envié un mensaje preguntándole si quería ir a cenar, a los pocos minutos me llamó por teléfono.

L: Hola hermosa, cómo estás?

P: Hola guapa, no muy bien que digamos. Tengo que terminar unos pendientes del trabajo y saldré tarde, por lo que no podré aceptar tu invitación para cenar hoy. Se escuchaba estresada y un fuerte bullicio de oficina de fondo.

L: No te preocupes, entiendo que luego hay días así en el trabajo. Tal vez mañana u otro día en la semana.

P: No lo sé guapa, estamos cerrando pendientes de mes y estos días estarán muy caóticos. No quiero hacer planes contigo y luego cancelarlos. Espero lo entiendas.

L: Claro, yo entiendo.

P: Pero si llego a salir temprano un día te aviso para que hagamos algo. Lo más difícil de esta semana será el no poder verte, eres la que me da ánimos.

L: Pero estoy segura de que puedes con eso y más. Prometo que cuando nos veamos nos relajaremos y disfrutaremos mucho.

P: No puedo esperar. Tengo que regresar a terminar unos trámites, hablamos después.

L: Espero acabes pronto, buenas noches.

Me desanimó un poco el saber que sería difícil ver a Pamela, realmente tenía muchas ganas de salir con ella. Sin embargo entendía su situación laboral y decidí que si no podía verla podía aprovechar para ver a otros amigos y amigas.

Decidí llamar a Gerardo para ponerlo al corriente sobre toda la situación con Pamela y las novedades con Jimena. Acordamos vernos para cenar a las 8.

Una vez ahí comencé a platicarle todo lo que había pasado y Gerardo estaba realmente sorprendido.

G: Nunca me imaginé que me dirías todas estas cosas! Aunque claro, me esperaba tu pequeña crisis con Pamela.

L: Lo sé, por un momento tuve miedo pues pensé que arruinaría todo.

G: Sin embargo creo que lo manejaron bien, es bueno tener las cosas claras desde el principio. Y de Jimena no volviste a saber nada?

L: Nada, la verdad estoy un poco decepcionada pensé que le interesaría arreglar nuestra amistad… Antes de que pudiera seguir Gerardo me interrumpió.

G: No puede ser, hablando de la reina de Roma.

En ese momento iba entrando Jimena al restaurante con su novio. Yo intenté voltearme pues no quería saludarla pero ella alcanzó a verme y se acercó a saludarnos.

Ji: Hola, cómo están? Dijo de manera incómoda.

L: Hola, todo bien gracias. Dije fríamente.

G: Hola, mucho tiempo sin verte.

Ji: Lisa, tienes un momento? Me gustaría hablar contigo.

L: Lo siento pero no creo que sea buen momento para hablar.

Ji: De acuerdo, disfruten su cena.

Se dio la vuelta y se dirigió a la mesa en la que estaba sentado su novio.

Gerardo y yo continuamos nuestra conversación. Ya estábamos terminando de cenar y yo tuve que ir al baño pues accidentalmente había ensuciado mi blusa y debía limpiarla.

No me di cuenta que Jimena me había seguido hasta el baño y mientras mojaba mi blusa en el lavabo se acercó a mí.

Ji: Lisa, por favor tenemos que hablar. Dame 5 minutos.

L: De acuerdo, escucharé lo que tienes que decir mientras termino de limpiarme, una vez termine se acabó tu tiempo.

Ji: Entiendo por qué estas así conmigo y estabas en todo derecho de decir las cosas que dijiste. Y estoy realmente arrepentida de haberte echo sentir que no valoraba tu amistad, créeme que es algo invaluable para mí. Espero puedas perdonarme. Honestamente nunca me hubiera imaginado que ibas a reaccionar de esta manera.

L: Reaccioné de esta manera porque ya he sido lastimada muchas veces por ti y por mí misma.

Ji: A que te refieres con que te has lastimado a ti misma?

L: Olvídalo, dejemos esta conversación en el pasado y hagamos como que nada sucedió. Dije esto mientras me dirigía hacia la puerta para salir del baño.

Sin embargo Jimena bloqueó la puerta impidiéndome salir.

L: Por favor hazte a un lado.

Ji: No, quiero saber a qué te refieres con lo que dijiste.

L: Me refiero a que aunque muchas veces tú me has lastimado al no valorarme pero yo me he lastimado a mí misma haciéndome ideas que no son ciertas.

Ji: Qué tipo de ideas?

L: Ya hablé demasiado. La hice a un lado y salí del baño.

Escuche a Jimena gritar: “Esta conversación aun no acaba, Lisa.”

 

Regresé y Gerardo estaba impactado.

G: Al parecer tuvieron una conversación intensa. Dijo en tono asombrado.

L: Ni que lo digas.

G: Realmente me sorprendí cuando vi que te seguía al baño y al ver el tiempo que estuvieron ahí no sabía ni que esperar.

L: Ya no quiero hablar del tema, podemos pagar la cuenta e irnos? Necesito salir de aquí.

Salimos del restaurante y cada quien se dirigió a su casa. Rápidamente me preparé para dormir, pues quería que ese día acabara de un vez.

Me desperté al día siguiente y se me ocurrió una idea que me alegraría el día, y también a Pamela. Me apresuré en arreglarme y me dirigí al departamento de Pamela para poderla interceptar antes de que se fuera al trabajo.

Llegué justo a tiempo, antes de que pudiera poner pie en el primer escalón del edificio Pamela iba saliendo. Al verme pude ver cómo se iluminó su rostro y estoy segura que el mío hizo lo mismo.

Abrió la puerta sorprendida e intentó abrazarme, pero yo no pude hacerlo pues traía mis manos en la espalda.

P: No lo puedo creer! Qué haces aquí? Dijo de manera emocionada y sorprendida.

L: Ya que esta semana será un poco complicada para vernos decidí traerte unas sorpresas. Escoge una mano.

P: La izquierda.

Estiré mi mano y le entregué un pequeño ramo con seis rosas rojas, iguales a la que le había dado en el jardín de nuestra primera cita. Después mostré mi otra mano en la cual traía un café de uno de sus lugares favoritos.

Pamela estaba realmente sorprendida y contenta por sus sorpresas que solo me abrazó nuevamente y esta vez le pude corresponder con mis manos libres. Nos dimos un tierno beso y aun abrazadas me dijo:

P: Es uno de los detalles más lindos que he tenido en mi vida. Muchas gracias, guapa.

L: Solo quería alegrar tu día y aprovechar a verte aunque solo fueran unos minutos.

P: Eres la mejor, aunque ahora menos me quiero ir a trabajar. Quiero quedarme contigo.

L: A mí también me encantaría, pero las dos tenemos que ir a trabajar y antes de que se nos haga más tarde mejor nos despedimos.

Nos dimos un largo beso, lleno de tiernas caricias y un fuerte abrazo para finalizar. Cada quien se subió a su coche para ir a su respectivo trabajo.

El día en el trabajo transcurrió como de costumbre. Mientras iba en el estacionamiento para regresar a mi auto entró una llamada, sin prestar atención de quién era contesté.

L: Hola?

Ji: No sabía si me contestarías.

Yo me quedé muda al escuchar la voz de Jimena al otro lado del teléfono.

Ji: Aún estás en el trabajo? Podemos vernos? De verdad necesito hablar contigo, no podemos dejar las cosas como están.

L: De acuerdo, vayamos por un café. Las palabras salieron de mi boca sin convicción.

Ji: Nos vemos en media hora? Te parece bien en la plaza comercial cerca de donde trabajas?

L: Nos vemos ahí.

No sabía que esperar de la conversación que tendría con Jimena, pero sentía la necesidad de dejar las cosas claras y tranquilas con ella. No me gustaba estar así con ella, más allá de los sentimientos que pudiera tener por ella apreciaba mucho su amistad.

Llegué a la cafetería, pedí algo de beber y fui a la terraza a fumar en lo que llegaba. A los pocos minutos arribó a la cafetería. Nos saludamos con un beso en la mejilla y nos sentamos.

La tensión e incomodidad eran evidentes, hasta que Jimena rompió el silencio.

Ji: Ya te lo dije en el restaurante pero quiero que sepas que realmente me importas y que estoy muy arrepentida de haberte tratado como lo hice. No solo esta, pero la demás veces. En ocasiones me centro demasiado en mí y no noto el daño que le hago a los que me rodean y en especial a alguien como tú que siempre me ha apoyado cuando lo necesito. Sé que si las cosas llegaron a este punto es porque me has aguantado ya muchas.

L: Así es y lamento haberme tenido que poner en esta actitud para hacerte saber mi sentir, simplemente ya no lo pude contener más. Créeme que no me gusta nada estar así contigo.

Ji: A mí tampoco. Podemos hacer ya las paces?

L: Paz. Extendí mi mano como para cerrar un trato.

Ji: Y amor. Se estiró de su silla para darme un beso en la mejilla. Y para que ya podamos dejar todo esto atrás, me vas a decir a que te referías con eso de las ideas que te hacías?

Clavé mi mirada en el piso, temía que sacara de nuevo el tema y es justo lo que había hecho. No sabía que contestarle. Tomé aire y le dije lo primero que me vino a la cabeza.

L: Pensarás que es una tontería y temo incomodarte con lo que te diré.

Ji: No lo harás, lo prometo.

L: Respiré profundamente. Me gustas o gustabas, no lo sé. Desde que te conocí empecé a sentir algo por ti, pero nunca pensé que pudiera ser correspondido. Eso fue hasta la fiesta de Julieta, cuando me dijiste que eras bisexual y la manera en la que te comportaste cuando estaba bailando con la amiga de Julieta y la manera en que nos despedimos me hicieron pensar que de alguna manera estabas interesada en mí. Pero me equivoqué al interpretar eso. Seguía con la mirada baja, no la podía ver a los ojos mientras le decía esas palabras.

Ji: No te equivocaste.

L: Rápidamente levanté la mirada para ver a Jimena. ¿Qué?

Ji: No te equivocaste al pensar que lo que pasó en la fiesta fue un error. Todo lo hice con intención pues estaba celosa.

L: Celosa de qué?

Ji: De verte bailar con la amiga de Julieta, se veía que la estaban pasando increíble y yo quería marcar mi territorio. A pesar de no saber que yo te interesaba, quería que solo tuvieras ojos para mí de la manera que fuera. Yo nunca había pensado en ti de esa manera pues pensé que no te interesaban las mujeres, pero eres lo que busco en una pareja, eres divertida, detallista, siempre sabes hacerme sentir bien, me conoces a la perfección, en fin la lista puede seguir. Y tal vez esa era la razón por la que estaba celosa, si no te podía tener yo no quería que nadie más lo hiciera.

L: No sé qué hacer con esta información. Dije de manera bromista pero aun así muy confundida.

Ji: Yo tampoco lo sé. Si hubiera sabido esto antes, las cosas hoy podrían ser muy diferentes, pero ahora estoy con mi novio y aunque hay algunos desacuerdos lo amo.

L: Lo sé y no te estoy pidiendo que lo dejes por mí. Simplemente creo que ya dejamos todas las cartas sobre la mesa y dejaremos que las cosas sigan su curso.

Ji: Tienes razón, aunque no estaría nada mal si nos portamos un poquito mal y exploramos esto que acabamos de descubrir. Me miró de manera sensual y sujetó mi mano.

L: No puedo hacer eso.

Ji: Tranquila, mi novio no se va a enterar.

L: No lo digo por tu novio, aunque tampoco es lo correcto.

Ji: Entonces por qué lo dices? Estás saliendo con alguien? Retiró su mano de la mía.

L: Apenas estamos comenzando a conocernos y solo llevamos un par de semanas saliendo, pero me gusta mucho.

Ji. Creí que dijiste al principio que yo también te gustaba.

L: Así es pero contigo es diferente, llevo mucho tiempo sintiendo algo por ti pero no sé lo que es. Con esta persona es algo nuevo que quiero explorar.

Ji: Y quien es esta persona misteriosa que te tiene tan enamorada? Comenzando a sonar algo celosa.

L: No creo que eso sea relevante.

Jimena me miró fijamente a los ojos.

Ji: Es la amiga de Julieta, verdad?

L: Si. Lo dije sonrojándome.

Ji: Ya ves, yo también te conozco muy bien. Hizo una pausa. Dices que solo llevas unas semanas saliendo con ella, es muy poco tiempo para saber si lo que tienen es exclusivo. Si fuera un hombre dirías que es tu novio?

L: No, probablemente esperaría más tiempo para formalizar con el título. Pero…

Ji: Nada de peros, es igual con una mujer. Solo porque la haz visto unas cuantas veces no quiere decir que no puedas hacer nada con nadie más.

Mi mente daba vueltas, la propuesta de Jimena me era muy tentadora. Por una parte era lo que siempre había soñado, pero la presencia de Pamela en mis pensamientos parecía imposible de ignorar. Sin embargo Pamela y todos mis otros pensamientos se esfumaron cuando Jimena se inclinó hacia mí y besó mis labios.

De manera automática correspondí al beso, nuestras bocas se movían delicadamente y a los pocos segundos abrí los ojos y me separé. No dije una sola palabra, solamente la miré.

Me puse de pie rápidamente aun sin estar segura de lo que hacía.

L: Emmm debo ir, disculpa, creo que… iré al baño. Estas palabras salieron de mi boca como un balbuceo.

 

Me dirigí al baño, tomé un poco de agua y mojé mi rostro. Estaba intentado recuperar la compostura y ordenar mis pensamientos sobre el beso con Jimena. Me miraba en el espejo y podía ver mi mirada perdida, aún no no podía asimilar lo sucedido.

De pronto vi como la puerta del baño se abría, Jimena se asomó a ver si estaba adentro y sin invitación entró y cerró la puerta con seguro. En completo silencio se acercó a mí y empujó mi cuerpo hacia la pared del pequeño sanitario y comenzó a besarme apasionadamente.

Sus manos comenzaron a moverse inquietas sobre mi ropa, tocando mis pechos, bajando por mi espalda y apretando mis nalgas. Para ese momento yo estaba muy excitada y mis manos también ya estaban sobre ella. Una de mis manos sujetaba su cuello y la otra buscaba entrada a su blusa.

Su cuerpo seguía ejerciendo presión sobre el mío y no me permitía moverme del rincón en el que me tenía atrapada. Sus besos eran deliciosos y eran tal como me los había imaginado incontables veces.

Logré pausar la pasión en la que nos habíamos sumergido y le dije al oído aun con la respiración entrecortada por la excitación que sentía:

L: Tenemos que parar, este no es lugar para lo que estamos haciendo… vayamos a mi casa.

Jimena asintió, me dio un último beso y arreglamos nuestra ropa que se había desacomodado del manoseo.

Me había atrevido a llevarla a mi casa pues sabía que mis papás no sospecharían nada pues conocían a Jimena de años atrás y no era era extraño que estuviéramos en mi cuatro solas.

Llegamos y únicamente estaba mi mamá, Jimena la saludó amablemente y entablaron una pequeña conversación pues tenía mucho tiempo que mi madre no la veía. Mientras hablaban, podía ver en los ojos de Jimena la urgencia de retomar lo que estábamos haciendo en el baño.

Una vez que terminaron mi mamá me dijo que debía ir al supermercado a comprar unas cosas que olvidó para la cena y que volvería en unos 30 minutos. Aproveché a pedirle que comprara unas cosas que necesitaba para que así se alargara un poco más de tiempo en las compras. En cuanto vimos que salía por la puerta corrimos a mi cuarto.

Una vez ahí, recosté a Jimena en mi cama y me puse sobre ella. Muchas de mis fantasías con Jimena eran intensas y obscenas, pero las que hicieron que en algún momento me enamorara de ella eran tiernas y delicadas y esas eran las que planeaba hacer realidad en ese momento.

Sin mucho esfuerzo retiré su blusa y comencé a besar sus pechos. Comencé a descender por su abdomen y empecé a desabrochar su pantalón. Jimena con su personalidad dominante me dio la vuelta y esta vez ella estaba encima de mí. Podía ver como sonreía de manera juguetona y disfrutaba de retirar mi ropa lentamente, me hacía desear que la arrancara de una vez por todas pero la anticipación era lo que me estaba prendiendo cada vez más.

Una vez que las dos quedamos únicamente en ropa interior podía sentir la cadera de Jimena moverse hacia delante y atrás sobre la mía y como sus labios vaginales podían rozarse ligeramente con los míos.

Nuevamente tome el control de las cosas, retiré su tanga y la mía y me puse arriba de ella. Comencé a moverme arriba y abajo suavemente y nuestros labios se frotaban entre ellos. Mi cara estaba clavada en su cuello el cual besaba de manera apasionada y de esta manera podía escucharla gemir en mi oído. Sus manos estaban mi trasero, el cual sujetaban firmemente y daban ritmo a mis movimientos.

Nuestros movimientos comenzaron a acelerarse, Jimena deseaba llegar al orgasmo y yo también lo necesitaba. Pero antes de poder ir más rápido Jimena me abrazó e intentó someterme de nuevo, sin embargo no se lo permití y eso causo que termináramos sentadas sobre mi cama.

Con las piernas entrelazadas comenzamos a hacer una tijera magnífica. Sus movimientos eran exquisitos y el placer que sentíamos por los roces iba aumentado. De nuevo incrementamos la velocidad y explotamos en el orgasmo.

Jimena cayó rendida y yo la abracé por detrás. Sin embargo a los pocos minutos vi como buscaba su ropa con intensión de marcharse, la tomé por la mano y la llamé de vuelta a la cama.

Ji: Me da miedo que vayan a llegar tus papás, ya pasaron 40 minutos que se fue tu mamá y seguramente tu papá no tarda en llegar de trabajar.

L: Lo sé, pero mi puerta está cerrada con seguro. Además, no sé si lo que acabamos de hacer algún día se repetirá y quiero disfrutar de ti unos minutos más.

Aún desnuda regresó a la cama, la abracé y de vez en cuando la besaba mientras nuestras miradas estaban perdidas una en la otra.

Después de unos minutos que se sintieron como una eternidad, logré escuchar que alguien entraba a la casa. Sin prisas nos levantamos y comenzamos a vestirnos.

Salimos de mi cuarto y nos encontramos nuevamente a mi mamá, quien invitó a Jimena a quedarse a cenar, sin embargo ella declinó la invitación pues tenía que volver a su casa. La acompañé a la puerta para despedirnos.

Ji: Ha sido asombroso lo que hicimos, realmente ha sido un momento muy especial.

L: También ha sido algo especial para mí. Me acerqué y la abracé. Avísame cuando llegues a tu casa.

Ji: Lo haré.

Se dio media vuelta y empezó a dirigirse a su auto, pero antes de que pudiera cerrar la puerta vi como regresaba. Abrí nuevamente la puerta y Jimena me plantó un gran beso.

Ji: Como dijiste hace un momento, quién sabe cuándo sea la próxima vez que algo así pueda suceder así que no me quise quedar con ese beso.

L: Me alegra que no lo hayas hecho. Dije sonriendo.

Ji: Aunque espero que sea pronto, la verdad me sorprendió que eres muy buena en la cama. Me dijo esto y se sonrojó.

L: Tú también lo eres, lo disfruté muchísimo.

Sonrió y esta vez que se dirigió a su auto continuó su camino. Vi cómo se marchaba y cerré la puerta. Me quedé recargada ahí unos segundos y reingresé a mi casa.

Cené con mis padres y mientras caminaba a mi cuarto, vi la pantalla de mi celular encenderse y era el mensaje de Jimena avisando que había llegado. “Ya estoy en casa, buenas noches. Gracias por el increíble momento, nunca lo olvidaré.”

Me recosté sobre mi cama que estaba deshecha por el momento de pasión y pensé en la situación surrealista que acababa de vivir. Había hecho realidad mi más grande fantasía y a pesar de estar ahí acostada con una sonrisa, Pamela apareció en mis pensamientos.

Acaso debía contarle lo que había sucedido? O tenía razón Jimena al decir que no teníamos ninguna exclusividad ni compromiso como para tener que darle explicaciones? Sabía que podía pasar toda la noche descifrando lo que debía hacer, pero decidí que esa sería una preocupación para el día siguiente y que disfrutaría de la experiencia que acaba de vivir.

Nuevamente saludo a HombreFX y a Angiehot, espero hayan disfrutado este capitulo. Estaré en espera de sus comentarios y los de todos mis lectores para saber sus opiniones sobre este capitulo que ha sido muy difícil para mi de escribir. Me encontré dividida entre mis deseos y lo correcto, espero haber tomado la decisión correcta. Besos!


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© Lisa

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