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Fecha: 16-May-18 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Otra vez Alexa

Guido
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Venia con unos leggins de licra gris, tennis, playera sport de licra en tonos grises, un top rojo y un cachetero blanco; su cabello agarrado con una dona; lo que todo me indicaba que iba al gym, después de venir aquí, el aroma de su perfume era reciente y el tono rojo quemados de sus labios... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Otra Vez Alexa

 

Mi vida, después de que he dejado la inmobiliaria con problemas con el nuevo gerente; solo diré que él era “el carga portafolios” de un Representante Popular y que al renunciar el anterior Gerente pidió un favor político.

A través de su prepotencia, ya que quería poner a su amigo, socio, novio, muerde almohadas o sepa dios que era de él, por dignidad decidí presentar mi renuncia, después de 5 años de trabajar allí; ya saben la respectiva liquidación y bueno a comenzar de cero.

Instale un pequeño Consultorio en una zona departamental cerca de los tribunales; aunque con pocas cosas, un sitio propio para trabajar y otras cosas más.

La tarde del martes recibo una llama al móvil, era Alexa: me extraño ya que ella tenia meses que solo nos mensajeábamos con el hola, y no pasábamos de tres o cuatro renglones.

Alexa: Holaaaaaaa

Guido: Que paso, que milagro que me marcas.

A: No, para nada, tu eres el que me deja colgada en las pláticas.

G: Mentirosa.

A: Oye, ya en serio; me urge hablar contigo, tengo un problema con mi marido.

G: Ok, te espero en el consultorio; ahorita tengo citado, te veo a las 8pm.

A: Va, juega, besos.

G: Sale, nos vemos al rato.

El citado, era un problema de guardia y custodia de sus hijos con su esposa, nada extraordinario, ya hasta se me había olvidado la cita con Alexa, cuando ya me disponía en apagar el ordenador, tocan la puerta y obvio era ella.

Venia con unos leggins de licra gris, tennis, playera sport de licra en tonos grises, un top rojo y un cachetero blanco; su cabello agarrado con una dona; lo que todo me indicaba que iba al gym, después de venir aquí, el aroma de su perfume era reciente y el tono rojo quemados de sus labios, eran de reciente retoque.

G: Órale, que milagro (tomando su mano y haciéndola girar como bailarina), estas muy delgada.

A: (Dándome un beso en la mejilla), ya sabes lo que hace el ejercicio, antes estaba gordita, ahora ya no.

G: Para que somos buenos.

La conversación, comenzó a girar sobre sus problemas maritales; que había cachado a Ernesto su marido, que tenia conversaciones eróticas con otra mujer, que incluso, ya no llegaba con el móvil a su casa, y que eso a ella la castraba. Yo, solo observaba que cada vez que ella hablaba con empezaba a tragar saliva como perro en carnicería y ella lo mismo.

Le planteo la opción del divorcio, más ella recula por su hijo y el hecho de querer mantener una familia. En sí, no llegamos a nada, dando las 8:30pm, me dice que se tiene que ir.

Me paro frente a ella, y le planto un beso, que de inmediato fue correspondido, mis manos se posaron en su cintura, nos besábamos con dos perros en celo, acariciaba sus pompas sobre los leegins, sintiendo la textura de su trabajo en el gym.

G: Para que no sigas salivando (seguí besándola, mientras le quitaba su playera deportiva, y veía ese top rojo, aprisionando sus deliciosos pechos, con deseos de ser liberados y comidos por mi boca.

Me pongo en su espalda y empiezo a restregar mi verga erecta sobre su firme culo, mientras mis manos masajean, estrujen, aprietan y pellizcan sus seños y sus pezones, empezaba a gemir poco Alexa, mientras le mordía el cuello y mi mano traviesa empezaba a jugar con su sexo.

Cuando el móvil de ella empezó a sonar, y en la pantalla aparecía el nombre de Ernesto Esposo; sonó la primera vez y dejamos que se fuera a llamada perdida, la segunda lo mismo, y en la tercera.

A: Anda déjame contestar, que es receloso.

Toma su móvil y yo en su espalda, empiezo a bajar su leggin y su cachetero.

Ernesto: Mi amor, porque no me tomabas la llamada.

A: No mi vida, no escuche que sonaba, ya sabes que cuando voy camino al gym, lo pongo en modo placer.

Y si que lo estaba poniendo en modo placer, me desabroche el pantalón, bajando mis bóxer, dejando mi verga desnuda, jugando en su culito, y sin más preámbulos como hambrienta de sexo, su vagina se la trago toda; ella recargada en el escritorio, le daba cada embestida que no se como aguantaba los gemidos, mientras le decía a su marido que lo amaba y que se portara bien, como tres veces intento en cortarle la llamada, pero el se empecinaba en continuar la conversación; yo disfrutando el morbo y la lujuria de estármela cogiendo, mientras hablaba con Ernesto.

A: Sale mi amor, ya voy a entrar al GYM; te veo en la noche.

E: Si mi vida, te tengo unas ganas; que buena te estas poniendo.

A: Ya mi vida, me voy; más al rato en la casa nos vemos, bye, te amo.

Al colgar Alexa, saco los gemidos que tenía contenidos; viniéndose en un delicio scuirt sobre sus leggins y cachetero y yo a la par de ella.

A: Asu mecha, que malo eres. Abusaste de mí.

G: Que sabrosa sigues, aunque tus pechos los siento más chicos.

A: Es que es por el ejercicio (tomando mi verga, me la comienza a mamar; para comerse la ultima gota de leche que quede por salir).

G: Que rico te la comes golosa.

A: Siempre me ha gustado, pero la tuya es mi favorita.

G: Gritaste como gata en celo, que no habías tenido sexo con tu marido.

A: No, desde que le caí con los mensajes lo castigue y llevamos seis meses sin nada de nada.

G: Me encanta verte a mis pies, y ver como te la comes, y más ayudarte a desfogarte.

A: Porque no te casaste conmigo; tendríamos sexo todos los días.

G: Eso ya es pasado, y que le vas a dar chance hoy a Ernesto.

A: Si, se ha portado bien.

G: Bueno me mandas fotos.

A: Eres un pervertido.

Se vistió, dándome un gran beso.

A: Que envidia de mi socia (apretando mi verga sobre el pantalón).

Tarde en salir del consultorio, para preparar unos documentos que había que mover al día siguiente, ya como eso de las 2am, llegan dos mensajes a mi móvil.

Eran dos fotos de Alexa, en un baby doll negro, donde se realzaba su tez blanca, y esos hermosos pezones, con una tanguita negra y ligueros; y la segunda en cuatro, con sus pechos libres y Ernesto dándole por atrás.

Y me digo a mi mismo; - Y dices, que yo soy el pervertido.


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© Guido

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