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TODORELATOS » SEXO CON MADURAS » CARMEN LA CATEDRÁTICA ( SERIE VIDAS SALVAJES)
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Fecha: 17-Ago-22 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduras

Carmen la catedrática ( SERIE VIDAS SALVAJES)

Nexusman
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Carmen, una mujer inteligente cuarentona encuentra una segunda vida Version para imprimir

Carmen, de 42 años era una reconocida catedrática y profesora universitaria. Zona yal no conferencias a lo largo y ancho del planeta. La noche anterior había dado un discurso sobre los derechos de la mujer. Media metro sesenta, por lo que siempre usaba tacones. Se conservaba bien físicamente. Era devota de los gimnasios, Había recibido una llamada de su marido y sus dos queridas hijas, eran su vida. Les explico la exposición ante un gran público del feminismo.Al bajar al hall del hotel su taconeo resonaba en el hall del hotel. Llevaba gafas de sol, un vestido elegante sin estridencias.Era tetona operada y de buen culo. Al pagar en recepción miró con autentico desdén al conserje. Eran las 10 de la mañana. Había debatido la unidad femenina hasta pasadas las 12 de la noche.

Esa misma noche se había acostado a las 4:50 de la noche recién follada. Nada más terminar la conferencia se había duchado y puesto un ceñido vestido que le marcaba cuerpo. No era guapa, pero si una mujer de rostro felino y provocativo, con soltura de pose y elegancia femenina. Media melena morena ondeaba en cada paso firme que daba. Eran la una de la madrugada. Preguntó al conserje de noche donde se podría tomar una copa a esas horas un miércoles en junio. El conserje le informo que poca cosa, quizás la parte baja de la zona. Baretos. Le llamó un taxi. No tardó en llegar. La desplazó a una zona de ambiente local, sin estilo y música horrorosa. Entró en una especie de pub ochentero, su balanceo de caderas llamaba la atención a la poca concurrencia. No tardó en acercarse el clásico chulo de zona. Le miró su escote. Era hortero y de gestos rudos. Tatuado con coleta y tatoos. No muy alto. No llegaría a los 30. Carmen estaba necesitada de polla y no había otra a mano. A la mañana siguiente a las 11 tenía el vuelo a Madrid. A la media hora salía con el chico que vivía en un pequeño apartamento arriba del local. Un pequeño picadero. Allí la follaron a galope tendido, el chico ponía fúria . Frenaba y corregía su posición de follada. Había que reconocer que era un buen follador. Nada más llegar habían montado un 69. Y después en misionero hizo que se corriera. La folló con condón. La metía con decisión y terminó dentro del preservativo con tres bombeos sonoros.

Nada más acabar se vistió.

- Mucho prisa tienes - dijo el chico acostado tocándose su polla medio erecta - se nota que venías a por rabo con esa entrada triunfal en el local - añadió en tono jocoso.

Carmen miró el preservativo lleno de semen tirado en el suelo. El pequeño dormitorio desprendía un fuerte olor a macho.

Sus desvaneos coitales empezaron hace dos años. Recién cumplidos sus 40 años. Fue con otra catedrática, la Cèlia, 3 años mayor que ella tras una ponencia sobre el feminismo. Salieron a cenar. Iban al gimnasio juntas. Una mujer alta con curvas bien repartidas. Hablamos de los hijos los maridos. Este viaje con las conferencias agotadoras.

- Vamos a salir de ligoteo - me dijo tras la cena en la habitación que compartíamos - mientras se cambiaba de vestido por uno de falda muy corta.

- Pero que dices...

- No me digas Carmen que no te haces ningún homenaje nunca...

- Si nos conocen.

- Iremos a algún ambiente que la gente no suele pisar universidades ni bibliotecas, te lo aseguro - contestó Celia con una risotada.

Carmen encontró fuerzas para salir con ella, su vestido era mucho más serio.

Una hora después se encontraban en la barra de un bar de copas con unos mojitos. No tardaron en entrarles dos hombres, unos 25 años el primero y el otro cuarentón. Trabajaban juntos en la construcción y habían salido de copas. El joven era musculoso con coleta, pendientes y ojos de lobo. El otro era rudo y feo fuertote y calvo. Nos fuimos al baño.

- No me digas que quieres llevar al hotel...

- No, Carmen, bastará con un paseo - dijo decidida de antemano - quiero tirarme el joven.

Asombrada y algo asustada Carmen subió a un 4X4. Celia atrás con el joven. Carmen de copiloto. Al poco de arrancar Celia ya se daba el lote con el chico: morreos y magreos. Celia era muy corpórea, sus tetas también estaban operadas. El que conducía no tardó en desviarse hacia un poligono. Miraba a Carmen con ojos voraces. Al mismo tiempo bajó el retrovisor para ver el asiento trasero.

- Ya van a tema - dijo en tono machote y tocando un muslo a Carmen.

Carmen estaba desorientada, no sabía bien que pasaba; dos mujeres ejemplares, con estudios y intelectuales, casadas y con hijos... con esos dos personajes vulgares.

No tardó en oírse un chapaleo, suspiros, respiraciones profundas. Sin ningún rubor él encendió la luz del interior. Carmen miró a la trasera: Celia era mansturbada. El joven tenía su tanga ladeado y tres dedos introducidos en su coño. Se besaban con apasionamiento. Carmen dedujó que Celia estaba en trance. No tardó en aparecer la polla del joven. El que conducía buscaba el desvío adecuado si perderse detalles traseros, mirando a Carmen. Era feo, narizón, facciones marcadas. Su único aliciente, la estatura y fortaleza. Llevaba anillo de casado. La polla del joven fue pajeada y Celia no tardó en darle una bárbara mamada sonora. Carmen miraba de reojo. No podía creerlo. Sonidos bruscos de gozo, resoplar de macho gozando. El corazón da un vuelco a Carmen. Fue la primera secuencia de Carmen. No la única.

El joven que estaba con Celia pidió " forro". Su amigo abrió la guantera y le pasó un condón ( Durex love sex). Celia montó arriba. Con un golpe justo se introdujo toda la polla con un golpe justo y certero. Poco a poco Celia se asienta. Carmen ve como la polla entra y sale. Celia se la clava ella misma. Un gutural sonido. Al verlos la cara de Carmen cambia. Pasea los ojos al cuarentón. Celia monta arriba y empezá a zumbar . Subes y bajas en ligeros volteos . Zumba arriba y abajo.

Pararon a la salida de un polígono industrial, un descampado. Carmen fue morreada nada más parar.

- No eres tan activa como tú compañera - dijo mirando atrás y sacándose una considerable polla.

Carmen quedó impresionada -Celia y el chico ya daban signos de correrse- nunca había tenido una polla tan grande cerca. Solo la de su marido. El hombre le atenazo la nuca y la bajó hasta su polla. Carmen por instinto abre la boca y se introduce el glande. La coge del pelo, le voltea la cabeza.

- ¿ Pasa algo?- dijo sosteniéndole la mirada y volviendo a cogerla de la nuca hizo que tragase buena parte de polla.

En el asiento trasero ya se oia chof, chof, chof. Los dos retozaban de placer. Carmen se atragantó. Le marca la mamada. Moquea. No puede con toda. Celia monta como un resorte y llegan los " ¡¡ Ohhhhhhhh!!" estertoreos.

-¡ Fuera, baja! no sabes ni mamar una polla - le dice a Carmen mientras ella coge aliento. Carmen baja desconcertada. Hace que se apoyé en el capo. Los faros encendidos. Sube la falda a Carmen. Le arranca las bragas y le mete polla. Pronto se oye un ra-ta-tá!; ¡ra-ta-tá! sonoro, son bombeos fuertes y vigorosos. Carmen a pesar de todo goza. Se corre con todo, el saca la polla y deslefa sobre la espalda de Carmen. Con la polla aún goteante se la limpia con la falda. Está agotada. El otro chico fuma afuera. Carmen sube a la trasera con Celia. Mientras ellos dos están meando.

-¿ Qué hemos hecho? - gimió Carmen.

-Pues para lamentarte hasta has hecho Squirt.

Ya de vuelta ellos iban delante con la música a tope, ellas detrás. Sonaba reageton:

"No lo pienses y conmigo préstate

Móntate en mi nave y transpórtate

Si eres bellaca ma, compórtate.."

"Esto es perreo a lo bruto, a lo cavernícola

Dándote hasta joderte la vesícula

Tricula abierta 24-7

Viola la ley pa’ ponerte el grillete…"

"Voy hacerte una llave con un perreo agresivo

Y hacerte la dormilona pa después meterte el chino

Tan como agresivo león, como churumba

A mi me gustan así como tú, adicta a la rumba”

La indiferencia hacia ellas era total. Incluso entre cuchicheos pudo oír perlas hacia su persona como " Me ha empapado hasta los cojones, hasta con meada se ha corrido".

Al despedirse el joven dijo a Celia:

- Ya que a ti no te han dejado la simiente, toma el regalo - abrió el bolso de Celia y puso el condón lleno de lefa usado tras una sonora risotada.

Una vez en la habitación del hotel, Carmen recién duchada despotricaba:

- Nos han tratado como ganado.

- ¿ Para qué vas al gimnasio y te has operado las tetas? Para tu marido - dijo Celia.

- Nunca pensé que tú...

- ¡ Pues anda que tú no has gozado!

A partir de esa noche Carmen entró en esa espiral viciosa sexual . Persiguiendo sus ideas que iban más deprisa que ella. Ni tan siquiera tuvo la necesidad de Celia.

Llevaba en Madrid unos meses. Demostraba su amor y su cariño a su familia. Su marido había recibido una distinción honorífica, eran catedráticos de los auténticos y el orgullo de la universidad. Ejemplares. Carmen cumplió 43 años y lo celebraron junto con toda la familia. No tardó en recibir una petición de una ponencia en la otra punta de España, Andalucía. Allí le dijo a su marido que aprovecharía para ir a Cádiz a visitar una prima. En el primer momento de recibir la notificación se sintió liberada. En Madrid no se atrevía a dar rienda suelta a sus instintos sexuales. No era un personaje mediático, pero si reconocida en el mundo académico. A la mañana siguiente de la ponencia fue a Cádiz, pero no a ver a su hortera prima. Se alojó en un hostal. Por la noche salió con un vestido ceñido. Fue a un local de copas, era ideal. No tardó en tener moscones, dos treintañeros, exactamente 30 y 35. Les dijo que se dedicaba a la venta de ropa. Ellos eran hermanos, Los Heredia y se dedicaban a la ferralla. Sus rasgos eran muy masculinos, altos y fornidos. Estudiaron a Carmen evaluando sus posibilidades. Los dos llevaban ambos anillos de casados. Estaban solo ese día en la zona ya habían dejado una carga en su nave. La cual también pasarían allí la noche. No estaba lejos de allí. Tomaron unas copas más. La invitaron a ver su nave. Carmen vaciló, pensaba que quizás se arriesgaba demasiado. Aceptó. La incredulidad de los hermanos se les notaba en los ojos. Que fácil se lo ponía. El más joven. fue a por el coche, el mayor esperaba junto con Carmen en el aparcamiento, al darles las luces el vestido de Carmen transpareno mostrando tanga y sujetador. Subió junto al hermano mayor en el asiento trasero el cual espero alguna reacción por parte de Carmen. Su actitud era maquinal, tenía desconcertados a los hermanos. Le pasó el brazo encima de los hombros. Ya Lo l

- Vas muy guapa y sexy - mientras con la otra mano le agarraba una teta.

El se sacó la polla, no estaba nada mal. Se miraron a los ojos. Ella entendió. Mamó con ganas, el le tenía dos dedos dentro del cono con el tanga ladeado.

El horror la tenía paralizada, solo el cerebro de Carmen funcionaba, buscando pruebas para negar lo que era obvio: se había vuelto una puta viciosa a su edad. Tenía el cuerpo en ebullición.

No tardaron en llegar a una nave a las afueras. Arriba les observaba el guarda. Un señor achaparrado de unos 50 años. Bajó, se plantó en el lateral del coche no hasta que bajaron. Entonces se dió cuenta que bajaba Carmen, acompañada por el hermano mayor y fueron en dirección a las escaleras. El mayor tocó el culo de Carmen y le subió la falda deleitando la visión al guarda.

- Veo que lleváis género y tú hermano tiene prisa. ¿ Los dos ?

- Ya venía mamando ¿ que te parece la cuarentona?

- Ganado de buen corte - afirmó tajante el guarda devorandola con los ojos- joer vaya putón.

Junto con el guarda fuman un cigarrillo. Ellos han subido al piso de arriba. Al cabo de unos minutos el guarda dice:

- No os molesto más. Voy a darme una vuelta por la nave.

- No seas tonto. Sube.

Subieron y entraron. Era un espacio con un comedor, baño y dos cuartos. Justo en la entrada vieron el vestido de ella en el suelo, más adelante un sujetador y en la entrada del cuarto un tanga junto con pantalones y calzoncillos. La puerta estaba semiabierta se oían ruidos,

cataplam!,¡cataplán!;¡cataplum!; ¡cataplún!;¡catapum!; ¡plum!;¡pum! seguido de respiraciones rápidas y entrecortadas. Heredia abrió la puerta y vio como Carmen era montada y las tacadas dentro de su coño eran ráfagas de pudor rabioso. Tanto que el cabecero de la cama daba constantemente en el pequeño cuarto.

- ¡ Dios, como folla tu hermano! - dijo sorprendido el guarda.

- Si. La clava hasta la empuñadura, es un coño grande.

- Y siempre con seguridad, veo que se ha puesto forro - dijo en tono didáctico el guarda.

- Nunca nos faltan los condones cuando salimos. Ya bastan los hijos que tenemos con nuestras mujeres - dijo el hermano en tono resuelto y responsable.

El guarda y el hermano quedaron quietos ante la escena sin que a la pareja les incomodara su presencia.

El bombeo se hizo más persistente, ella tenía los ojos desordenados como si fueran encrespados por dentro. Empezó a emitir unos chillidos agudos.

- Parece una marrana herida - dijo el guarda agarrándose su polla empalmada.

En un alarde de buen follador Heredia clavaba y se movía en círculo. Empezaron a morrearse con frenesí. La atmósfera hizo que el hermano tuviera la polla a punto de reventar. Empezaron a oírse chapoteos, chap, chap!; ¡chop,chop. Carmen parecía enloquecer. Empezó a balbucear. La galopaba a fondo dándole clavadas como un taladro percutor. Ella empezó a correrse emitiendo un ¡Ohhhhhhhh! largo y sonoro. Él ya daba los bombeos finales. Se salió, se desenfundó el condón y sin tocarse la polla empezó a deslechar, sobré la barriga, tetamen, alcanzandole la barbilla de ella.

Se hizo un silencio enorme, solo interrumpido por el leve sonido de Heredia junior al desnudarse. Ella aturdida y el incorporándose dándole paso a su hermano. El cual decidido, la volteó poniéndola en posición perruna. Le abrió las nalgas y metió un dedo en su zona anal.

- Con lo puta que es aún tiene el culo cerrado - dijo mirando al guarda ya que su hermano había salido.

- Cu... cuidado por ahí nun... nunca - balbuceó Carmen.

Heredia cogió restos de lechada que embadurnaban el cuerpo de Carmen untando la zona anal, escupió y entró a matar. El guarda le hizo indicaciones que se pusiera forro.

- Por el culo no preñan - respondió tajante - mientras ensartaba su polla.

- ¡ Ayyyyyyy! ¡ Uyyyyyyyy ! - grito ella con sus piernas flanqueando apoyándose fuerte sobre la cama con cara de leona preocupada.

Carmen cruzó los brazos y sepultó su cara en la almohada. La polla no entraba muy bien en el conducto. La sacó le abrió más las nalgas, escupió y volvió a ensartarla esta vez con más profundidad, pero no había engrase. Atacó su zona vaginal, la cogió del pelo.

-¡¡ Hiiiiiiiiiiiiiia caballito!! - gritó como si de las riendas de una yegua se tratara.

En esa vagina de Carmen asomaba el agujero de su culo, un orificio abierto no profanado antes. Y ese día a merced a una polla joven le dió vida, parecía ser un dia logrado. El espacio del folladero era pequeño. La atmósfera era brutal . En ese escenario, en esa habitación de aire carroñero por la frialdad del espacio Carmen había sido enculada gritando a raudales y;sollozando, se vuelve a correr como un manantial. El Heredia al darse cuenta volvió a entroncarla por el culo hasta la empuñadura dejando el género adentro. Carmen dió el último alarido que retumbó en toda la habitación. Heredia se levantó de un salto.

La dejaron sola. Quería irse ya se ducharía en el hostal. Le dolía el culo. Ellos fumaban en una especie de comedor en una butaca destartalada. Su tanga estaba en el suelo afuera, sale a buscarlo, su sujetador también. Pasó delante de ellos que la miran. Cogió el vestido. Entró en el baño a orinar, apenas pudo sentarse en la taza. Al salir buscó su bolso: horror lo tiene el guarda y trastea la cartera. Tenía la foto de toda su familia, una foto hecha por su reciente cumpleaños.

- Bonita familia -dice, y volvió a meterla en la cartera.

Ya en el aeropuerto Carmen sacó su identificación que vino pegada junto a la foto de su cumpleaños. El operario mira con impaciencia. El dorso forma una masa reseca de semen. Un recuerdo inolvidable del guarda.

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