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Fecha: 05-Jul-11 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

De como perdí la virginidad con mi padre

Anita32
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Tiempo estimado de lectura: [ 5 min. ]
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Con 24 años iba como loca por tener sexo con alguien y mi padre se puso a tiro! Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Ante todo, presentarme. Me llamo Ana, tengo 32 años y aunque ahora luzco una bonita figura fruto de mucho esfuerzo y dedicación, no siempre ha sido así.

Cuando tenía 22 años (¡qué tiempos aquellos!) no era tan agraciada: poco pecho, algún kilo de más, poca dedicación a mi misma ... y mil cosas más me convertían en un bocado poco apetecible, al punto de ser la única persona que conozco que a esa edad aún no había tenido relaciones sexuales. A mi este tema me preocupaba mucho al punto de obsesionarme, ya que siempre he sido una persona MUY caliente y hasta que no conocí el placer carnal tenía que apagar mis calentones yo misma ... cosa que aunque está bien para salir al paso no tiene ni punto de comparación a una buena sesión de sexo!

A lo que vamos, que iba todo el día caliente llegando a tocarme hasta dos y tres veces diarias y cualquier acercamiento, por mínimo que fuera, a un chico me revolucionaba.

En ese punto de mi vida estaba yo cuando cuando a mi madre le salió la oportunidad de un ascenso, para lo cual tenía que marcharse 6 meses a otra localidad. Despues de semanas meditándolo, mis padres acordaron que era lo mejor para todos y ella marchói quedando yo con mi padre, una persona algo ruda y poco atenta que nunca se había preocupado demasiado de mi.

Sorprendentemente la nueva situación transformó a mi padre, se volvió cálido, simpático e incluso cariñoso. Cada vez hacíamos más cosas juntos: ir al cine, de compras, ver la tele o jugar a algún juego de mesa ...

Pero todo comenzó a cambiar un día que fuimos a una calita en la que apenas había gente. Yo nunca he sido una gran nadadora y aquel día la corriente me llevó hacía adentro. Era incapaz de salir del agua, no hacía más que chapotear y gritar para que me oyeran ... Cada vez tragaba más agua y me encontraba más cansada hasta que de repente llegó a donde yo estaba mi padre, me cogió aún no sé como, y me llevó a la orilla. Una vez allí yo no respondía a sus preguntas, más por agotamiento que por otra cosa, pero él se debió pensar que había tragado demasiada agua y comenzó a hacerme el boca a boca ... No me lo podía creer, los primero labios que tocaban los míos y eran los de mi padre ... Instintivamente moví los míos y le besé. Él, sorprendido, vió que yo estaba bien y se separó. Pero la chispa ya se había iniciado.

Aquel día ya no pasó nada más pero yo me toqué más veces que nunca intentando apagar la calentura que me habían provocado los labios de mi padre, pero no lo conseguí. Sabía que estaba mal, que era mi padre, pero cada vez lo deseaba más y quería perder mi virginidad con él.

Los días pasaban y la situación no avanzaba, de hecho parecía que la cosa se enfriaba, que él se distanciaba. No he dicho que él también es de sangre caliente o al menos cuando mi madre estaba en casa no había día que no escuchara los muelles de su cama, y ahora los seguía escuchando ... señal de que el también se tocaba. Esa era mi esperanza: poderme aprovecharme de su abstinencia.

Pensé que si él estaba tan necesitado como yo quizá podría caer en mis redes si lo provocaba, por lo que un día le dije que me tenía que enseñar a jugar al poker porque había quedado con unos amigos al día siguiente para juga (todo mentira). A la segunda o tercera mano que jugamos, cuando él ya llevaba un par de cervezas, le pedí que si no se enfadaba le contaba una cosa a lo que él accedió a regañadientes. Le dije que la partida con mis amigos era de strep poker y que aunque no me hacía mucha gracia, como no me solían invitar a ningún lado que me hacía mucha ilusión ir, pero que me tenía que enseñar muy bien para no quedarme desnuda. La cara la cambió. Me dijo que no había ningún problema pero que entonces teníamos que hacerlo bien: que nosotros también jugariamos al strep poker. Vi el cielo abierto.

Seguimos jugando y le gané un par de manos seguidas, yo creo que se dejaba para provocarme un poco. Llegó el momento en el que él iba en calzoncillos y yo sólo en ropa interior. La cosa se ponía tensa y yo sentía que había llegado a un camino sin retorno posible. Mi padre ganó la siguiente mano y decidí quitarme el sujetador. Él estaba disfrutando de la situación, de la vista y de mi nerviosismo, mientras que yo cada vez tenía más ganas de levantarme y salir corriendo. La siguiente la gané yo. Por su cara de sorpresa creo que fue la primera que gané yo por méritos propios y él tuvo que quitarse los calzoncillos. Ahora fue él el que dio muestras de estar nervioso. No podía verle bien el paquete porque se encontraba al otro lado de la mesa, pero algo se distinguía a través del cristal y parecía enorme. Hubo un momento de incomodo silencio y unas risas forzadas. Recuerdo mi voz que decía: bueno, vamos a seguir jugando que a mi aún me queda ropa, ¿no?. No me podía creer lo que acababa de decir, ni yo ni él por la cara que puso, pero repartió cartas y como no podía ser de otra manera ganó. Sin levantarme me saqué las bragas y me las quité. Se quedó embobado mirando a través del cristal de la mesa y como él no se lanzaba creí que había fracasado, por lo que le dije que era muy tarde y me iba a dormir.

Me levanté y cuando ya me giraba recordé que cada noche le daba dos besos antes de acostarme ... dudé un momento pero finalmente me acerqué a dárselos. El me seguía mirando sin decir nada. Cuando me recliné para besarle él me rodeó la cintura, me volteó y me sentó sobre él. Al sentir su polla dura bajo mi un escalofrio recorrió todo mi cuerpo. El me cogió con fuerza las tetas y comenzó a besarme en el cuello y en la nuca ... A mi me faltaba el aire, estaba mareada ... No controlaba mi cuerpo porque cuando quise darme cuenta mis caderas se movían hacía adelante y atrás intentando que mi coño se rozara lo máximo con su polla ... Él acercó sus labios a mi oido y me susurro: esta noche vas a ser mía y me vas a hacer todo lo que me hace tu madre o cuando vuelva le diré a la perra que tiene como hija, ¿has entendido?

No sé si en ese momento sentía más miedo o placer, pero sólo fui capaz de responderle: haz conmigo lo que quieras.

Y si quereis saber cómo sigue la historia, tendréis que pedirmelo ..

Besos húmedos!!!


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