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Fecha: 01-Feb-13 « Anterior | Siguiente » en Gays

Delirios de Soledad II.

Mebarak
Accesos: 2.410
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 32 min. ]
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Continuación de la principal historia de mi vida, ahora veremos como las cosas nuevamente empiezan a cambiar poco a poco sin siquiera yo darme cuenta y mi vida se empezaba a volver interesante. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Capítulo 2: Primeros Contactos.

Muchas gracias a quienes se tomaron a bien comentar mi relato anterior y a quienes me escribieron a mi correo electrónico, de verdad me alegra que les haya gustado y también a ustedes lectores que a pesar de no comentar se han tomado la molestia de continuar leyendo el relato de este su servidor. Nuevamente haré mi mayor esfuerzo por escribir, como les dije anteriormente, no soy bueno en esto pero ahí voy haciendo el intento.

***

Desde que empecé a sufrir por Rodrigo, mi mundo, como dice Shakira:“Se volvió plano aunque lo discuta usted señor Galilei…”no había nada que cambiara e hiciera diferentes mis días por mucho que lo intentaba, iba al instituto, hablaba y bromeaba con mis amigos, regresaba a casa, hacia mis tareas, me distraía un rato haciendo cualquier cosa… pero era por demás, estaba hasta el cuello de la monotonía; veía a Rodrigo de vez en cuando, conversábamos, reíamos, todo estaba aparentemente normal ante los ojos de los demás pero no, no, no estaba todo bien. Yo por dentro sufría de verlotan cerca de mí y a la vez tan lejos, de verlo tan a mi alcance y a mi inalcance a la vez, el dolor incesante era mi principal acompañante casi todo el tiempo. Mientras tanto secretamente como muchos, me imagino, seguía frecuentando todorelatos.com, cada vez me gustaba más y me adentraba cada vez más a ese tierra mágica de la lectura de relatos de contenido homosexual; casi terminado el año 2011, como lo dije en el anterior capítulo, ya no solo leía Jofre, Dalmau y Otros, ya me había interesado en otras sagas de relatos como Carpe Diem, Enamorado Solo, Amistad Rota en Halloween, Perdiendo el Control, por mencionar algunas de estas. Esta página se había vuelto en mi refugio del sufrimiento y de ahí mismo proviene que no me gustan los finales tristes en los relatos, ya que yo busco que el amor se imponga ante la maldad tal y como debería ser siempre en el mundo real pero no lo es, en fin eso ya queda al criterio de los escritores y no soy quien para criticarles con dureza y decirles qué hacer y qué no hacer.

“El tiempo había transcurrido sin detenerse, el ritmo de la vida seguía igual en la tierra, la vida humana avanzaba con toda la naturalidad existente y en aquel claro en medio del bosque seguía atrapada la inocente criatura, hundida en el pesado y agobiante fango. Habían pasado días y noches en esa poza que sumergido estaba, tantos que ya había perdido la cuenta y casi su cordura de tanto sentir la tristeza, el dolor y la soledad. Un tarde bajo el incandescente sol sin explicación alguna paró de hundirse, dio gracias al cielo porque si se seguía hundiendo moriría asfixiado en las próximas horas ya que todo su cuerpo en lo profundo yacía ya, solo asomaba dificultosamente su cabeza y sus manos que tenían aferradas aun a la hermosa rosa de color rojo carmesí que con sus grandes espinas las hería. Ese mismo instantese acomodó dentro del lodo recogiendo sus piernas con mucha dificultad llevándolas hasta la altura de su abdomen en una posición fetal, fue así que descubrió que en esa posición no sentía demasiado el dolor en su cuerpo, se minimizaba, a partir de ese día se mantuvo de esa forma y lo evitaba de cierta manera.

 

En cierta ocasión, un par de horas después de que la noche cubriera todo aquel lugar, habíase acercado a él la luna, quien en muchas ocasiones lo había visto sufrir e ignorado por completo, al parecer ahora apiadada de su desgraciada y penada alma le dijo ‘Pequeño, mucho tiempo ya te he visto luchar en esa poza sin obtener tu liberación de lo que apesara tu alma’ la criatura la escuchó con atención y la miró directo a su cara recibiendo su esplendor, la noche se apiadó también y luego de su silencio que había mantenido todo este tiempo habló ‘Yo no puedo sacarte de ahí, créeme que si tuviera extremidades superiores no lo dudara, lo único que puedo hacer yo por ti es velar por tu sueño y descanso cada que vengo’, solo con su mirada asintió la pequeña criatura a la propuesta de la majestuosa luna y la oscura noche.A partir de ese día, se convirtieron en sus amiga y protectoras de sus sueños de amor”

No tengo nada más que contarles, desde que conocí todorelatos.com hasta mediados de este recién pasado 2012 no pasó nada interesante e importante en mi vida, así que iniciaré ya a hablarles sobre lo que realmente me ha movido a escribir.

En mi tercer y último año de bachillerato en el Instituto José Antonio Ochotorena mis horarios de clases eran: de lunes a miércoles de las 7:00 am hasta las 11:45 y de jueves a viernes de las 7:00 am hasta las 2:30 pm; todo empezó un 14 de agosto, a cuatro días de la fecha de cumpleaños de mi única hermana por cierto jejeje, salí del instituto camino a casa, tomé el transporte público el cual estaba más deficiente de lo normal a causa de que a finales del 2011 la tormenta 12-E arrasó con el país y algunos puentes cayeron por las inundaciones, llegué a casa como a la 1:00 pm, almorcé, miré mi adorada serie Los Serrano la cual estaba siendo transmitida por un canal de televisión local, como todo niño bueno hice mis tareas y a las 5:00 pm ya estaba libre para hacer lo que se me viniera en gana. Acá donde resido nunca he tenido muchos amigos ni nada en que divertirme, así que tomé mi celular y busqué entretenerme un rato en mi página favorita de relatos eróticos, no encontré muchos relatos que me interesaran ese día, estaba muy aburrido, sin nada qué hacer y naturalmente cuando estaba en esa situación se me venía a la mente aquel chico de piel morena y mirada penetrante del cual era la enfermedad de mi corazón y a la vez podría ser el enfermero, bueno, eso creía en ese tiempo hasta que… Es que Rodrigo me tenía loco, no sé qué demonios le había hecho a mi corazón y a mis pensamientos que no se salía, lo peor era cuando lo veía ¡Me pasaba lo que dice la canción Ciega Sordomuda de mi adorada Shakira!

Ante mi desesperación por no pensar en Rodrigo analicé: no quiero pensar en mi adorado tormento, como le decía yo en mi mente a él, tampoco veo relatos que me interesen, así que la solución a mi problema sería aventurarme a leer uno de esos aunque no me gustasen pero me entretendrían. Empecé a buscar en el largo listado de relatos recientes y entre tantos me encontré con uno que ya iba avanzado en capítulos, el título de este me pareció extraño y poco llamativo, muy parecido al de una de esas canciones que escucha mi abuela y la ponen melancólica; no entiendo aún muy bien las razones y los motivos que me movieron esa ocasión ¿Destino?... quizás. El punto es que entré a su perfil y comencé a leer los relatos que tenía ya publicados.

Luego de leído el primer capítulocaí en cuenta de algo, me había dejado ir por las apariencias y estas en muchas ocasiones engañan, ya que la trama se miraba muy interesante, captó vigorosamente mi atención y curiosidad. Me dispuse a leer el segundo capítulo pero recordé que me faltaba copiar a mi cuaderno de Prácticas Contables los apuntes de la clase de ese día porque me fui a ensayar una presentación de danza para un evento próximo en el instituto, confieso que siempre me ha gustado mucho bailar y se me ocurrió unirme a ese grupo coreográfico para hacerlo y divertirme un rato, se preguntarán algunos ahora ¿Es Ángel un buen bailarín? Pues yo les respondo que… hago mi mayor esfuerzo. Así que tuve que dejar la lectura para otro momento y hacer lo que realmente me urgía. Terminé de poner en orden mi cuaderno ya a muy altas horas de la noche con mucho sueño y con el único deseo de arrojarme a la cama a dormir como un bebé, efectivamente, así fue.

Al día siguiente todo fue como el anterior, nuevamente a las 5:00 pm ya había hecho mis tareas y podía hacer lo que quisiera aunque ya tenía en mente lo que haría, continuaría leyendo esa saga de relatos que había iniciado la tarde previa. Tomé mi celular, entré a todorelatos.com, los busqué en el perfil del autor, los encontré e inicié mi lectura. Cerca de las 8:00 pm ya había terminado de leer todo y estaba fascinado con la trama, había a mi parecer mucho sentimiento plasmado, tenía mucho futuro, era muy realista, su estilo literario muy bueno, etc., etc. Pero a pesar de todo esto había algo que no era de mi completo agrado, su redacción. Yo soy una persona muy perfeccionista, me fijo en los más mínimos detalles de las cosas y no se me escapó este pequeño gran detalle; esta estaba desordenada con respecto al uso del guión a la hora de redactar los diálogos y como consecuencia tendía a que los lectores nos perdiéramos en el ritmo de la lectura, bueno, al menos yo me perdí; lo que me sorprendía era que al parecer nadie le había dicho que estaba cometiendo esa falla, tenía muchos comentarios en sus relatos pero ninguno aludía lo que realmente necesitaba para mejorar, en sus relatos dejaba su dirección de correo para que pudiésemos los lectores comunicarnos con él y planteé la situación en mi mente: ¿Será que este muchacho no sabe sobre la regla del uso del guión para los diálogos y nadie se la ha dicho? O… ¿Será que ya alguien le dijo por correo y no quiere acatar sugerencias?

En ese momento entré en un gran dilema, no me decidía si escribirle un mail dándole esa sugerencia o simplemente dejar que las cosas continuaran de la misma manera. Luego de un debate interno me decanté por la primera opción de mi disyuntiva, encendí mi computadora y comencé a redactar en Office Word lo que le enviaría al siguiente día luego de las clases en un cibercafé,ya que en casa el único contacto que tengo con internet es por medio de mi celular y este era muy antiguo. Escribí una pequeña presentación mía para el autor, seguido de unos cuantos halagos porque realmente los merecía y finalmente mi sugerencia que me quedó extensa por cierto. Ya terminado todo, me fui a dormir temprano porque al día siguiente tendría unas clases muy duras con un maestro que desde hacía varios meses me estaba haciendo la vida imposible y trataba de todas formas la manera de bajarme puntos en mis calificaciones.

Gracias a Dios ese día jueves 16 me fue bien en las clases, salí del instituto al cibercafé y me dispuse a enviar el correo, antes de darle clic a “Enviar” me detuve dubitativo de hacerlo ya que tenía un poco de miedo, por así decirlo, de que el escritor pudiera tomar a mal mi recomendación y sentirse ofendido porque a mi opinión la manera en que había yo redactado este era un tanto dura; finalmente me decidí y lo envié.

¿Quién se iba a imaginar que ese día, esa hora, ese correo se iba a tornar muy importante tiempo después para mi vida? Nadie… ni yo ni el destinatario.

Un par de días después revisé mi bandeja de recibidos en mi cuenta de gmail y había uno nuevo, era del autor al cual le había escrito, me puse nervioso ya que presentía que se había molestado con mi recomendación, lo abrí y lo comencé a leer con detenimiento; luego de leer un par de párrafos me llevé una grata sorpresa porque lo que me respondía era completamente diferente a lo que yo esperaba, el chico me estaba agradeciendo por mi sugerencia y de una manera muy cálida y amable, inevitablemente me sentí muy bien de que mi consejo había sido tomado de buena forma, pero eso no era todo lo que me hacía sentir así, no, en sus palabras pude percibir que no era como muchos de los autores con los cuales ya había hecho contacto por el mismo medio porque se expresó de una manera muy amistosa, con mucha naturalidad, simpatía y carisma. Esto me inspiró un poco de confianza para poderle hacer llegar mis opiniones con mucha libertad, porque de algo sí yo estaba muy seguro, quería mantener el contacto con él para saber más de cerca sobre su saga de relatos y por qué no, hacer una amistad nueva aunque sea de manera virtual.

Gracias al escaso contacto que empezamos a tener en esos meses supe que su nombre es Alejandro, tenía 20 años recién cumplidos, reside en una ciudad muy popular en Colombia y es estudiante universitario… en fin, lo necesario a saber sobre un amigo. Él continuó con la publicación de sus relatos, yo fielmente los leía y le hacía llegar mis opiniones mediante mails a los que él con la misma amabilidad y carisma respondía. En esos días descubrí que muchos autores de todorelatos.com tenían cuenta en la popular red social Facebook, así que yo que no era muy adepto a esta decidí a crear una para tener un contacto más directo con ellos y a la vez hacerme de más amistades, como lo dije antes, aunque sea de manera virtual.

No recuerdo muy bien esta parte de mi vida pero creo que coincidentemente luego de creada mi cuenta de Facebook, Alejandro me expresó que él posiblemente también crearía una a lo que yo le dije que si lo hacía me agregara. Unas semanas después él publicó un nuevo capítulo de su relato y en este expresaba que ya era poseedor de una cuenta en la famosa red, en esa ocasión como siempre le envié por correo mis opiniones sobre el capítulo y como siempre eran casi solo cosas buenas las que le externaba, al final de este le pedí que me agregara entre sus amigos; a los pocos días a mi cuenta apareció su solicitud de amistad a la cual no pensé en dos ocasiones para darle “confirmar”.

Se preguntarán ahora ¿Por qué ya no hablo más de Rodrigo? ¿Acaso desapareció de mi vida? No, no desapareció pero sí el distanciamiento aumentaba cada vez más, cuando nos mirábamos solo nos decíamos “Hola” “¿Cómo estás?” “Adiós”, yo sufría mucho, no, muchísimo por él y a pesar de todo no lo sacaba de mi mente y de mi corazón, era como una espina atascada profundamente ahí que no salía.

Conocer nuevas personas en Facebook me fue muy bueno para alejarme de mi desastrosa realidad sentimental, me desconectaba de esta y me hacía inmerso a un mundo real  no obstante no tangible; me hice de la amistad de muy buenas y maravillosas personas. Tenía ya varios agregados entre mis amigos pero yo quería hacerme de una manera más profunda de la amistad de alguien que me llamaba la atención por consentir yo que éramos personas muy parecidas emocionalmente hablando, alguien que se había convertido en uno de mis autores predilectos y que con más ansias esperaba la publicación de sus relatos, sí, así es, como algunos se están imaginando me interesaba conocer sobre Alejandro porque tenía la corazonada de que podríamos llegar a ser buenos amigos y a la vez que me instruyera un poco en cuestiones de escritura ya que yo tenía ideas en ese entonces de empezar a escribir en todorelatos.com. Los primeros días desde que lo había agregado no lo había visto conectado para poder conversar de una manera más directa e inmediata así que tendría que esperar a que se me diera la oportunidad.

Finalmente una gris tarde de viernes si no mal recuerdo lo encontré conectado y empezamos a conversar, empezamos hablando sobre sus relatos, sinceramente se había ganado mi admiración y respeto por su gran capacidad para redactar y transmitir emociones, luego hicimos una especie de recapitulación de todo lo que ya habíamos hablado mediante mails sobre nuestras vidas, etc. Fue prácticamente una típica primera conversación que se da en Facebook entre un lector y un escritor, como lo considero yo.A esta le siguieron más y más en las cuales lo fui conociendo a mayor profundidad y efectivamente como lo intuí éramos muy similares en algunas cuestiones,tales como que se nos daba la imitación de voces, que nos gustaba el fútbol pero unos nulos para practicarlo éramos, que nunca habíamos tenido novio, ni besado a otro chico y mucho menos tenido relaciones sexuales… en fin, Cupido nos ignoraba casi por completo a ambos. De esa manera le tomé muchísima confianza y creo que él a mí también, nuestra amistad se volvió muy estrecha a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia.

Alejandro en repetidas ocasiones me expresaba palabras de agradecimiento por la sugerencia que le había hecho llegar vía correo electrónico porque según él, esta le había ayudado de gran forma a mejorar y a que su saga de relatos se estuviera volviendo de las más populares en la categoría gay en TR; esas sus palabras me hacían sentir bien pero yo consideraba que no era para tanto lo que hice, que esa fue una simple pequeña ayuda no como él me trataba de hacer ver.

La plática más amena que habíamos tenido hasta el momento fue mientras tocábamos un tema que ya no recuerdo muy bien, se me salió decir una de mis frases locas y fue una algo así.

[…]

ÁNGEL: Ooooh… interesante. Como dice Shakira: Creo que empiezo a entender :)

ALEJANDRO: Jajaja sí. ¿Te gusta mucho ella cierto?

ÁNGEL: Me encanta! :3 su música para mí es la mejor y me siento identificado con varias.

ALEJANDRO: Igual a mí me gustan algunas de sus canciones, ¿cuáles son las que te gustan?

ÁNGEL: Moscas en la casa, Suerte, Te aviso te anuncio, Ciega Sordomuda, Si te vas, Hips don’t lie y muchas más jejeje ;)

ALEJANDRO: Ammm te gustan las viejitas.

ÁNGEL: Sí y también sus nuevas.

ALEJANDRO: Oye no te olvides de sus clásicas como Antología, Tú, Estoy aquí…

En el momento que leí ese mensaje noté que Alejandro sí sabía sobre Shakira, había hablado con muchas personas antes y cuando hablábamos de gustos musicales no profundizábamos mucho como lo estaba haciendo con él. Cada vez me estaba agradando más este chico.

ÁNGEL: Claro que no, también me gustan a morir jejeje. En especial Ciega Sordomuda que es como un himno para mí que por mucho que lo intente sacarme a alguien de la mente no puedo :P

ALEJANDRO: Jajajaja ¿sabes cuál es mi canción favorita de ella?

ÁNGEL: Nop, dime… :)

ALEJANDRO: Un poco de amor.

ÁNGEL: En serio??? A mí también me gusta muchísimo. ♫ Hoy es un día de aquellos que miro hacia el cielo, tratando de descifrar el que estés, de vez en cuando lejos o debes en cuando cerca, unas veces sube y otras cae y yo… ♫

ALEJANDRO: ♫ cuando tú te me acercas no respondo de mis actos, siento que aquí voy de odiarte a quererte de principio a fin buscando un poco de amor… ♫

ÁNGEL: ♫ Buscando un poco de amor ♫ jajajajaja.

ALEJANDRO: Jajajajaja estamos locos xD

[…]

                Luego de eso, continuamos hablando de música muy amenamente, realmente él me parecía genial y ya lo consideraba un amigo entrañable.

Justo en esos días yo dejé un poco abandonada esa cuenta en FB y me pasaba más tiempo en mi cuenta habitual para pasar en el chat con un buen amigo del instituto el cual recientemente me había confesado que es bisexual,y yo de igual manera le conté que soy gay. Su nombre es Carlos, lo había conocido gracias a que él era el segundo al mando en el grupo coreográfico en el cual había ingresado a principios de año, él es delgado, sin mucho músculo, piel blanca, cabello negro un poco largo, tiene cara linda, ojos grandes de pupilas muy oscuras, mentón pronunciado, labios carnosos y de un color rosa muy llamativo, no era el chico más guapo del instituto pero tampoco el más feo; lo admito, me gustaba… no como Rodrigo, con el cual coincidentemente eran del mismo salón, pero tenía algo que me atraía mucho de él, creo que era su forma de bailar porque a menudo me lo imaginaba con poca ropa bailando única y exclusivamente para mí o tal vez el contraste que ofrecía su cabello largo con sus ojos grandes, no sé, creo que las dos cosas eran las que me atraían.

Entre plática y plática y mi confesión sobre que nunca había besado, nos pusimos de acuerdo para una sesión de besos un día en algún sitio escondido en el instituto jejeje; se preguntarán si lo que estábamos planeando él y yo iba en serio, pues… la verdad no, éramos y somos muy buenos amigos, lo haríamos solo por jugar y nada más.Pueda que intentar algo formal con él me hubiese ayudado para sacarme a Rodrigo de mi corazón, pero Carlos, al igual que el primero, no es mi tipo de chico ya que este es una versión gay del otro, un seductor e infiel de gran categoría; hacer eso hubiese sido como pasar de comer algo con un sabor en específico a comer otra cosa diferente en su forma pero con el mismo sabor, no sé si fui lo suficientemente explícito con la comparación pero el punto es que sería lo mismo, mi sufrimiento continuaría.

Los días pasaban y nosotros igual platicábamos muy amenamente tanto por Facebook como en persona las pocas veces que nos veíamos, desgraciadamente en esas ocasiones siempre había algo que nos impedía darnos un escape de los demás y tener un poco de diversión nosotros dos solos, entre mis torpes inseguridades y otros factores externos siempre terminaban evitando nuestro momento, hubo una ocasión que por culpa de que lo llegó a buscar el papá al instituto a la hora de la salida para no sé qué cosas no pudimos vernos, otra en que a los de su salón los castigaron y se quedaron más tiempo, yo esa ocasión estaba dispuesto a esperarlo pero por culpa de mi cuarteto del mal que tengo por mejores amigas me tuve que ir con ellas a atender otros asuntos y así pasaron varias ocasiones en que no se pudo dar nada entre nosotros, lo peor de todo era que se acercaba la fecha de nuestra graduación de bachilleres y después de esta ya no nos veríamos.

Finalmente la última oportunidad en que podríamos tener esa sesión de besos sería el día viernes 23 de noviembre ya que iríamos al instituto exclusivamente los estudiantes del tercer año, que éramos los graduandos, a un acto religioso alusivo a la graduación que sería al día siguiente a las 9:30 de la mañana ahí en las mismas instalaciones. Días antes del día del acto religioso, me informaron que me habían elegido por ser un estudiante con buenas calificaciones, ejemplar y con un poco de capacidad de expresión ante un público para ser el encargado del protocolo o de la ceremonia o algo por el estilo durante este, por lo tanto tendría una importante participación ese día y tendría que hablar ante un público de doscientas quince personas aproximadamente. Ante esta ultima oportunidad, con Carlos nos la jugaríamos al todo o nada, al ahora o nunca para probar nuestros labios, que por cierto los míos me dolían de tanto no ser besados en mi vida. La noche del jueves 22 había hablado por teléfono con Carlos y me sorprendió con algo que me dijo.

-Entonces… mañana al final de la Misa…¿nos escapamos de todos? – decía yo un poco nervioso.

- Sí claro – me dijo – te pones atento a mis movimientos y no te me vayas a perder.

- Ok – respondí yo.

- Ángel para mañana además de los besos voy a querer un favor tuyo.

- ¿Qué clase de favor? – dije con duda.

- Mañana te diré – escuché una risa de su parte.

- Con solo que no sea quieras que te preste dinero, porque sería como que le pidieras manzanas a un árbol de naranjas – repliqué riéndome yo también.

- No, no es eso, es algo que nos va a gustar a los dos – yo al escuchar eso me quedé descolocado sin entender mi inocentona mente a lo que se podía referir y me quedé callado – te voy a decir, quiero que me des sexo oral.

En ese momento mi cabeza empezó procesar de manera lenta esa información y no salía de la sorpresa, me esperaba que me pidiera cualquier “favor” pero menos esa clase de “favores”; me excito pensar en eso y tartamudeando un poco respondí:

- Es… es… está bien… bien… bien.

- Ya te dejo, te veo mañana, buenas noches – se despidió de mí en ese momento.

- Buenas noches – más sereno me despedí también.

Llegó el esperado día, tendría que estar presente ya en el instituto a las 8:00 am por lo cual me preparé temprano para irme. Salí de mi casa, tomé el transporte público y diez minutos antes de la hora establecida yo ya estaba en el instituto listo para desempeñar el cargo que habían confiado en mí y lo quería hacer de la mejor manera; yo estaba muy tranquilo, me había sido dificultoso dormirme esa noche anterior pensando en lo que haría con Carlos ese día. La Misa estaba programada para iniciar a las 9:00 am pero a causa de que el sacerdote llegaría de presidir otra en San Salvador y el tráfico vehicular estaba bastante congestionado, se retrasó y se dio inició con una hora de retraso. Yo ya estaba muy acostumbrado a hablar frente a todo el instituto y no me ponía nervioso, pero ese día algo me estaba poniendo un poco, no, más bien alguien, Carlos. El muy idiota se había sentado en los asientos de adelante y estaba haciéndome sonrisitas y guiños como recordándome lo que habíamos planeado para ese día y para rematar, coincidentemente Rodrigo estaba en el asiento detrás de él y también me sonrió en una ocasión con esa sonrisa que tanto me gustaba, le resté importancia a todo esto y me enfoqué en desempeñar bien mi labor.

Después de casi dos horas la Misa terminó, por parte de la cafetería se nos habían preparado unos bocadillos, todos muy felices se fueron a comer y luego se dispersó todo mundo por las instalaciones del instituto para disfrutar y convivir con sus amigos los últimos minutos. Yo no fui la excepción de todo eso, nos juntamos todos los de mi salón para pasar un rato agradable y así lo fue, fue muy lindo ese lazo de amistad que nos creamos en los tres años del bachillerato, pero desde que terminó todo no perdí de mi vista al idiota de Carlos y trataba de no alejarme tanto de él, que estaba con sus amigos bromeando como siempre. La gente se empezó a ir de poco a poco, cuando ya habían solo unos cuantos me dirigí al patio del instituto y me encontré con otros amigos y amigas los cuales se despidieron de mí muy pronto y se fueron, sin más que hacer me iría a buscar a Carlos al cual había perdido de vista de un abrir y cerrar de ojos.

Unos pasos de donde estaba había dado cuando escucho una sonora y conocida voz gritar mi nombre, era la Profesora Alicia, una maestra de Ciencias Naturales que era muy amiga mía la cual quería hablar conmigo ya que desde hace mucho que no lo hacíamos; estuvimos hablando por unos minutossobre un montón de idioteces y cosas sin importancia y me pide de favor de repente que le vigile una caja de mediano tamaño que cargaba con unas cosas de ella porque necesitaba ir a buscar a la bibliotecaria, yo acepté sin ninguna objeción.

Ella se fue,yo me quedé ahí muy tranquilo hasta que veo a lo lejos al idiota de mi amigo, nuestras miradas hacen contacto y me hace de señas que me acerque a él, fue ahí que entré en un dilema, irme y dejar la dichosa caja de la Profesora Ali o irme con él a lo nuestro. Creo que en ese instante en mi hombro derecho apareció un Ángel, o sea yo, con alas y una aureola y en el izquierdo otro con cuernos y una larga cola; el de la derecha me decía “Quédate cuidando la caja, pueda que sea algo importante lo contenido en ella y si se pierde será muy malo” mientras que el de la derecha me decía “A la mierda con la maldita caja y vete a gozar con Carlos”… ustedes queridos lectores ¿Qué creen que hice?...  Pues sí, obedecí a uno de ellos, le hice de señas a Carlos que me esperara un instante y me quedé cuidando la dichosa caja, él me hizo una cara un poco molesta y por suerte la Profesora llegó un par de minutos después. Me despedí de ella y me fui de prisa adonde mi amigo me esperaba.

Al llegar yo a su lado me reprochó con su mirada por mi anterior acto, lo prosiguió con un seco “Vamos” y comenzamos a caminar aparentemente para mí sin un rumbo fijo, luego me percaté que estábamos recorriendo los edificios del instituto.

- Busquemos un salón que este abierto – espetó con seguridad.

Era obvio que buscábamos un salón para poder darle rienda suelta a nuestros instintos, yo iba hecho un manojo de nervios desde que nos encontramos luego de vigilar la caja esa, las piernas me temblaban un poco, los latidos de mi corazón aumentaban a cada segundo y la respiración agitada la presentaba ya; pero en mis adentros ya empezaba a hacerme imágenes de nosotros besándonos como dos locos y salvajes, comiéndonos nuestros labios, chocando con los pupitres que en estos estaban y también haciendo cositas sobre el escritorio de los maestros. Pensar en eso ultimo me hizo excitarme muchísimo y me estaba comenzando a impacientar, quería ya encontrar un salón abierto porque todos los que habíamos visto estaban cerrados. Terminamos de recorrer los edificios y para nuestra mala suerte ninguno estaba abierto, tendríamos que buscar algún otro sitio.

- Mierda, todos los salones están cerrados – le dije – ¿Qué hacemos?

- Vámonos a los baños.

- ¡Ay Dios! A mí me da un poco de temor que entre alguien y nos vean – respondí a su opción.

- Cerramos la puerta, aunque sea solo besos y ya, nos salimos rápido para que no sospechen.

- Está bien – me convenció – vamos.

Tomamos camino hacia los baños, que estaban justo al frente al bajar las escaleras del segundo piso al primero en ese edificio en que estábamos, suponíamos que ese pasillo estaría desolado pero al llegar nos encontramos con la grata sorpresa que en las últimas escaleras sentadas y conversando se encontraban dos compañeras de clases mías y en la ubicación que se encontraban verían a la perfección que él y yo tendríamos una encerrona. Carlos me miró con una cara de este es el colmo, yo solo sonreí de igual manera; terminamos de bajar las escaleras, les pasé saludando con una sonrisa y nos alejamos de ellas un par de metros, fue ahí que él me dijo:

- Que mala suerte la nuestra, estaré por ahí tal vez – hizo énfasis en esas últimas palabras, como dándome a entender que posiblemente no – te vea otro rato.

Dicho eso se fue a donde algunos de sus amigos estaban reunidos, yo no sé qué clase de cara puse pero me sentí frustrado, triste, decepcionado, como dicen por acá en mi país: vestido y alborotado o con el peinado hecho, de que mi oportunidad de tener por primera vez un contacto físico con otro chico no se me había dado. Tomé una bocanada de aire, la sostuve por unos segundos y la dejé salir, tratando de resignarme me di la vuelta, vi que mis compañeras seguían platicando muy animadas, me acerqué de entrometido a ellas y traté de unirme a su conversación. Sus nombres son Katia y Cindy, la primera era la fan número uno de mis imitaciones y siempre me secundaba en mis locuras y la última era una chica bastante dulce y de voz muy suave casi inaudible.

- Hola niñas hermosas preciosas bellas y guapas ¿Qué tal cómo están? – llegué con una gran sonrisa fingida porque por dentro estaba frustrado gracias a que la presencia de ambas estaba en el momento menos justo y en el lugar menos indicado.

- Muy bien Ángel – me respondió sonriente Katia.

- Todo bien – dijo Cindy con su característica voz – ¿Y tú?

- Igual, muy bien – en ese momento recordé que junto con ellas dos siempre andaba otra compañera que se llamaba Verónica y como lo había notado no estaba, cosa rara, a lo que inquirí – ¿Dónde está Vero? Ella nunca se separa de ustedes, me parece raro no verla por acá.

- Se tuvo que ir de prisa – respondió Cindy, inconscientemente hice una pregunta fisgona.

- ¿Ustedes a qué hora se irán?

Cindy y Katia se miraron fijamente por unos segundos como preguntándose a ellas mismas en el silencio la pregunta que yo les había hecho.

- ¿A qué hora nos vamos Katy? – le preguntó su amiga.

- No lo sé… está súper temprano creo ¿Te parece bien a la 1:30 pm? – me quedé en suspenso en ese instante.

- Sí, está bien – respondió Cindy, luego me dirigió una mirada y me preguntó –¿Sabes qué hora es?

Vi la hora en mi reloj y eran las 12:45 del mediodía, me sentí más frustrado por eso, las cosas no se estaban dando a mi favor para nada, tenía unas ganas de gritar lo más fuerte que podía; fue en ese instante que un bombillo gigante apareció volando sobre mi cabezay se encendió.

- Sí, sí, claro – respondí tratando de no verme nervioso – es la 1:25 pm.

Ellas me miraron con los ojos abiertos como platos, con un gran asombro, se dirigieron miradas entre ellas nuevamente y se pusieron de pie; sinceramente yo pensé no habían caído en mi trampa y que iban a recriminarme algo.

- ¡Dios! Vámonos ya Cindy, no pensé que ya fuera tan tarde.

- Vámonos, vámonos – le respondió.

- Adiós Angelito, te veo mañana – se despedía Katia de mí.

- Cuídate Ángel y pórtate bien – se despidió Cindy con una de mis frases más recurrentes para bromear con mis amigos “pórtate bien”.

- Adiós lindas, que les vaya bien – respondí yo.

Se fueron ambas muy apresuradas camino hacia la salida del instituto, yo me quedé donde estábamos incrédulo y sorprendido de lo que yo mismo por lo que acababa de hacer… o sea ¿Yo? ¿Acababa de mentirles a mis compañeras para que se fueran de donde estaban? ¡No me auto reconocía! Había hecho algo que jamás pensé, esa idea de mentirles con la hora se me ocurrió en menos de tres segundos y… ¡no pensé que fuera tan efectiva! Jajaja algunos estarán pensando: “El fin justifica los medios” y les respondo que en esta ocasión aplicó en mi vida. Muy bien, ya me había deshecho de mis compañeras, el pasillo estaba desolado, los baños ni se diga, yo dispuesto a todo jejeje y solo faltaba el idiota de Carlos… ¿Por qué le llamo idiota a cada momento? Porque lo es y es una forma afectivamente extraña con la que nos referimos el uno del otro. Tendría que irlo a buscar donde sea que estaba metido pero que lo encontraría lo encontraría. A iniciar mi búsqueda iba cuando aparece corriendo y caído del cielo el idiota con cara de sorpresa.

- ¡Vi salir a Katy y Cindy! – dijo asombrado.

- Sí lo sé, fue muy fácil – respondí orgulloso de mi mismo.

- ¿Qué hiciste para que se fueran?

- Eso es lo de menos ahora, lo que importa es que se fueron – le dirigí una mirada con mucha timidez creo, la cual el captó muy bien.

- Vamos – me dijo.

Yo muy obediente acaté su orden y nos metimos a los baños, estos era una habitación pequeña de una extraña tonalidad color amarillo con tres cubículos al lado derecho y tres urinarios al lado izquierdo quedando al centro un espacio considerable para el tránsito humano. Entré yo primero y me fui hasta el fondo mientras Carlos iba unos pasos tras de mí y con él se llevó la puerta cerrándola y poniéndole seguro. Si hace unos instantes yo estaba con los nervios a mil y eso que solo andábamos caminando buscando un buen lugar, ahora que ya estaba en el momento cumbre de todolos había triplicado, me temblaban las piernas más que antes y mi corazón estaba a punto de salirse de su lugar de palpitar tan fuerte. Carlos se dio la vuelta, me miró con mucha serenidad con ese par de ojos que me hipnotizaba, esbozó una sonrisa muy tierna y con mucha seguridad se acercó a mí, posó su mano izquierda por detrás de mi cuello mientras me acercaba lentamente hacia él, yo por instinto reaccioné abrazándolo poniendo mis manos sobre su espalda; fue así como sus labios buscaron los míos, cerré mis ojos al ver lo que haría, en menos de un segundo se fundieron en los míos de una manera tierna en primer beso para luego de unos segundos empezar con mayor velocidad y frenesí a probar de nuestras bocas el sabor de nuestros labios.

Debo admitir que al principio de nuestro beso, tuve una sensación muy extraña al sentir por primera vez en mi vida el sabor y la textura de los labios de alguien más. Mi inseguridad se estaba haciendo presente ya e iba a terminar arruinando mi momento que con tanto afán había planeado y por el cual me había esforzado en ese día, a punto de apartarme de él estaba cuando hizo algo que internamente me hizo explotar de placer y me devolvió la certeza de lo que estaba haciendo… ¡¡el idiota me mordió el labio inferior!! Al momento que lo hizo me excitó tanto que me puse a su nivel para besarnos como locos, el besaba muuuuy bien. Moví mis manos de su espalda hacia su cabeza y comencé a acariciarle su cabello, algo que me había dicho con anterioridad que le excitaba, pude sentir en ese instante como su miembro entre sus piernas comenzaba a despertar de su tranquilidad. Había pasado de dudar de lo que hacía a disfrutar ese placer de la vida, como lo son los besos.

Finalmente nos separamos con lentitud, abrí mis ojos y pude ver su cara con una sonrisa de morbo tremenda a la cual correspondí de la misma manera, no pude evitar carcajear levemente como un bobo, haciendo evidente mi inexperiencia en estas cosas, me sentía en las nubes, mi mente estaba aún en shock.

- Salgamos ya de aquí – me dijo dándose la vuelta para dirigirse a la puerta, abrirla y salir.

De nuevo mi mente se coordinó rápido con mi cuerpo, lo tomé del hombro y lo acerqué nuevamente a mí.

- Yo quiero más, más – le dije posicionando mis labios en los suyos y volviéndonos a besar como la primera vez, con la misma fuerza e intensidad. Definitivamente, no era yo el que estaba con Carlos en esos baños o quizás sí, era yo en versión mejorada y adecuada para el momento jajaja.

En ese beso estábamos cuando oímos que la puerta alguien la estaba tratando de abrir del otro lado. Nos dejamos de besar al instante y nos separamos, mi corazón dejo de latir por unos segundos y creo que el color de mi cara se perdió; Carlos me miró con una cara “Mierda, ¿y ahora que hacemos?” lo único que se me ocurrió hacer en ese momento fue meterme a uno de los cubículos, le susurré que abriera, que se quedara él ahí, que lo vieran y que si le preguntaban por qué estaba encerrado que se inventara cualquier excusa. Al entrar al cubículo me paré en el retrete para que no se notara mi presencia. Escuché como el idiota de Carlos quitaba el seguro de la puerta y la abría.

- ¿Qué haces encerrado loco? – le preguntó la voz de otro chico.

- Que te importa pendejo – replicó.

El otro chico entró riéndose por la respuesta que había obtenido con su pregunta, no reconocí muy bien su voz pero creo que por la forma en que mi amigo le había respondido era uno de sus amigos y compañeros de clases. Pude distinguir por los sonidos que se había dirigido a uno de los urinarios, se estuvo ahí por un par de minutos hablando con Carlos de cosas de ellos, sin importancia para mí, luego escuché como salieron hablando muy divertidos y que mi amigo le decía “Adelántate, te alcanzaré luego, ya vuelvo”, él entró de nuevo al baño y me dijo “Ángel, ya puedes salir, espérame para irnos juntos”. Al escuchar eso me sentí muy aliviado, di un gran suspiro indicando mi calma, mi corazón volvió a latir con normalidad, salí del cubículo y me fui por ahí a esperarlo cerca de la salida del instituto. Luego de unos minutos llegó y nos fuimos juntos camino a la parada de buses pero acompañados de un amigo en común que tenemos, ahí fuimos hablando con total normalidad como dos simples amigos no como dos simples amigos que se acababan de besar, nos despedimos ya que llegó el autobús el cual se dirigía a su pueblo y yo me quedé esperando aun el mío pero con una sonrisa tremenda.

“Todas la noches excelsa y serena la blanca luna aparecía entre el cielo cubierto de estrellas, regalándole al mundo su tenue luz y a la pequeña criatura la calma que necesitaba en sus sueños para poder sosegar el dolor y el sufrimiento que sentía a lo largo del día. Se habían convertido en sus mejores amigas la noche y la luna; todas las mañanas la criatura despertaba con un dije de alegría pero esta se iba al ver que la noche se había ido y con esta la luna. Sus días eran tristes durante la estancia del astro rey que siempre orgulloso de sí mismo, prepotente nunca ponía atención a lo que abajo sucedía. Las manos del pequeño estaban llenas de las heridas que la rosa con sus espinas le habían generado, sangre seca y tostada por los rayos del sol había también es estas, desdichado, sin una vida razonable y sin un futuro prometedor se sentía con el paso del tiempo dentro de aquella fosa.

 

Curiosamenteuna mañana ese minúsculo ser, que estaba prisionero del lodo, despertó sintiendo como en su nariz algo se había posado luego de caer con lentitud desde el cielo, produciéndole un estornudo estrepitoso, esto hizo que esta cosa volara hacia el frente pudiendo ver la criatura de que se trataba; era suave como el algodón, blanca como las nubes de verano y resplandeciente como un diamante al sol, era una pluma.Le pareció muy extraño eso porque desde que había caído en ese profundo hoyo lleno de pesado fango, ningún otro ser vivo se había acercado además de la noche y la luna, ningún insecto, ningún ciervo, ningún conejo, ninguna rana, mucho menos un ave, que eran las únicas con plumas que habitaban en ese bosque. Con mucha duda se quedó mirando a esa hermosa pluma durante muchos minutos creando en el fondo de su alma la esperanza de que esa fuera una señal de que pronto todo su maldito sufrimiento se acabaría”.

Regresé a casa muy alegre con una sonrisa enorme, nada ni nadie podría quitármela de los labios, a cada instante se me venía a la mente ese momento en que por primera vez en mi vida había besado a otra persona y cómo lo disfruté; recordé que ese día había quedado con Alejandro para tocar unos temas sobre sus relatos, tomé mi celular y me conecté a Facebook, él no lo había hecho aun así que me esperé unos minutos, efectivamente se lo hizo luego y comenzamos nuestra conversación por el chat. Nuevamente hablamos muy animados y contentos, yo más que él claro, por lo que había hecho hace unas horas. Tenía muchas ganas por contarle a alguien sobre lo que había vivido ese día pero Ana, una amiga de Colombia que había hecho en esa cuenta de FB, no estaba conectada, ella se había ganado mi confianza y le había contado de cierta forma todo el jueguito que nos traíamos con Carlos; ante mi desesperación decidí contarle a Alejandro.

Le relaté de una manera resumida todo lo de mi primer beso, las sensaciones, la situación en que se dio y más, nos reímos mucho, incluso él se puso a hacerme bromas y todo muy genial, tenía la sensación de que me había hecho de un buen amigo aunque sea en la distancia, como lo dije con anterioridad y que cada vez que hablábamos la amistad crecía y crecía a pasos agigantados. Lastimosamente tuve que interrumpir yo mismo nuestra plática porque tendría que iniciar con los preparativos para mi graduación, que sería al siguiente día.

Ese día lo recuerdo con mucha alegría por haber tenido mi primer beso, pueda que no haya parecido tan especial por no haber sido a los diez años debajo del frondoso e imponente árbol del patio de mi casa, frente al ocaso con el niño rubio, de ojos azules, sonrisa perfecta y dientes blancos que más me gustaba del cual me separarían para luego encontrarlo quince años después y vivir una gran historia de amor, como Hollywood nos hace ver en muchas ocasiones… no, nada que ver, pero aun así lo sigo recordandocon diversión, para mí si fue especial pero pienso que lo hubiese sido más si hubiese sido con alguien que de verdad amaba, no me estoy refiriendo a Rodrigo, hablo en general. Aparte de eso lo recuerdo con alegría porque fue uno de los pocos días en que mi dolor y la tristeza pasaron de modo ON a modo OFF, no quería que ese día pasase, me dolía la cara de tanto sonreír pero me gustaba ese dolor jajaja me sentía muy feliz, feliz, feliz…

***

Bueno queridos hasta acá queda el segundo capítulo de la historia de mi vida. Muchas gracias por haberlo leído, coméntenlo y/o valórenlo por favor con sus opiniones y/o recomendaciones. Si ustedes gustan contactarme para seguir más de cerca esta saga de relatos pueden escribirme a mi correo angredstar@gmail.com, con mucho gusto les contestaré cualquier duda y aceptare cualquier sugerencia.

Saludos y bendiciones desde el pulgarcito de América, El Salvador.

Atte. Ángelo S. Mebarak



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